Verrugas: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las verrugas son zonas de hiperplasia epitelial inducida por virus generalmente benignas. El agente causal de las

verrugas es el virus del papiloma humano, manifestándose en tipos muy diferentes. Algunos tipos seleccionados del virus del papiloma son capaces de inducir una transformación maligna, siendo el cáncer cervical asociado a los condilomas el ejemplo mejor documentado de enfermedad maligna asociada a este virus.20, 30 Las verrugas que se

observan más a menudo son la verruga vulgar (verruca vulgaris), la verruga plantar o en mosaico (verruca planta-ris), la verruga juvenil (verruca plana juvenilis), la verruga genital o condiloma y el papiloma de las mucosas. Por lo general, el aspecto de las verrugas es diagnóstico. Si se secciona una verruga con un bisturí se observa una red capilar trombosada característica. A pesar de lo anterior, la biopsia está justificada cuando existe confusión sobre si se trata de una verruga o de una lesión cancerosa.

Las verrugas vulgares son el tipo más frecuente de verruga. Tienen tendencia a localizarse en las extremidades, ya que son zonas más susceptibles de ser inoculadas y de organizar una respuesta inmunitaria peor que el tronco o la cara. No obstante, este tipo de verrugas puede aparecer en cualquier punto de la superficie cutánea. De hecho, la forma de la verruga depende en parte de la zona en la que se localiza. Las lesiones de la cara tienden a ser filiformes, mientras que en las regiones de las extremidades sujetas a fricción tienden a adoptar un aspecto más mosaiciforme. El mosaicismo de las verrugas de las extremidades se debe a la proximidad de numerosas de ellas que, al ser seccionadas, revelan también una red capilar que sirve de apoyo al crecimiento verrucoso. Las verrugas comunes curan de forma espontánea y sin dejar cicatriz, aunque su desaparición puede tener lugar años después de su aparición.

Las verrugas plantares se localizan en la planta del pie y se distinguen de las verrugas en mosaico por tratarse de lesiones solitarias rodeadas por una piel hiperqueratósica, de aspecto calloso. Tienden a localizarse en la parte anterior de la planta del pie, por lo que el paciente siente dolor al caminar, y en algunas ocasiones aumentan de tamaño, sobre todo cuando afectan la región del talón.

Las verrugas juveniles o planas son pápulas planas, por lo general de 1-4 mm de diámetro, y relativamente discretas. Suelen aparecer de manera repentina y se propagan con rapidez, a menudo hasta existir centenares de lesiones. Como su nombre sugiere, aparecen sobre todo en los adolescentes y en los niños. Estas verrugas tienen predilección por las regiones facial y distal de las extremidades superiores.

Los condilomas son verrugas que se localizan en las zonas intertriginosas de las mucosas. La forma más frecuente de condiloma es el acuminado. La infección está favorecida por la humedad, la maceración y los defectos epiteliales. La transmisión sexual es frecuente. La lesión comienza como una pequeña pápula que, cuando se macera, tiene una coloración por lo general blanquecina. La lesión se hace múltiple y crece para formar por último una estructura en coliflor que puede ser enorme. Aparecen vegetaciones, que, cuando están húmedas, pueden ser separadas y diferenciadas en “hojas”. Con frecuencia resultan afectados los labios menores y mayores, así como el introito vaginal. En la actualidad se sabe que las lesiones cervicales son frecuentes y que ciertos tipos de papilomavirus se

asocian al desarrollo del cáncer cervical. La infección del cuello uterino por el virus del papiloma humano a menudo no se puede identificar sin la ayuda del colposcopio. El surco coronario, el frenillo y el meato uretral son puntos habituales de localización del condiloma en los varones. También son frecuentes las lesiones rectales. En algunas ocasiones, los condilomas aumentan exageradamente de tamaño y provocan la destrucción de los tejidos adyacentes.

También se ha descrito un síndrome infrecuente asociado a las verrugas, la epidermodisplasia verruciformis, que es un trastorno autosómico recesivo que afecta a personas que no pueden eliminar la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Las lesiones cutáneas recuerdan las verrugas juveniles y aparecen en la primera infancia. Las lesiones verrugosas continúan extendiéndose y se hacen con-fluyentes, en particular en las superficies cutáneas expuestas a la luz. La infección por el VPH 5 o el VPH 8 produce como resultado la transformación maligna de las lesiones y el desarrollo de enfermedad de Bowen y de carcinoma epi-dermoide.

El tratamiento de las verrugas no debe incluir terapias que induzcan la cicatrización, ya que las lesiones suelen resolverse de forma espontánea sin cicatrizar. Existen varios tratamientos eficaces, al menos parcialmente, como la congelación con nitrógeno líquido, las sustancias quera-tolíticas (p. ej., el ácido salicílico), el 5-fluorouracilo aislado

o combinado con ácido salicílico, el podofilino, el legrado de la lesión, la ablación con láser, las sustancias descama-tivas como el ácido retinoico, la fotoquimioterapia con metoxipsoralenos y los rayos ultravioleta A (UVA), la psicoterapia o la hipnosis y el agua caliente. Dada la existencia de una lista tan amplia, el médico experimentado debe reconocer que ningún tratamiento es siempre eficaz por sí mismo, y que puede ser necesario realizar diversas pruebas con diferentes medicamentos en los casos difíciles. La congelación con nitrógeno líquido es una opción atractiva, ya que se puede realizar rápidamente en la consulta, no suele precisar un anestésico local y no requiere el uso prolongado de sustancias potencialmente tóxicas (p. ej., podofilino). Con frecuencia se necesita realizar un nuevo trata-

miento en el caso de verrugas muy voluminosas, es difícil que cicatricen, como puede ser con un curetaje o la elec-trocoagulación. Lo ideal es que se congele hasta un borde de 2 mm alrededor de la verruga durante el tratamiento, para asegurarse de que se elimina también el tejido adyacente potencialmente infectado. Sin embargo, la administración de nitrógeno líquido sólo es eficaz en el 80-90 % de los casos, y en muchos pacientes se precisan otros tratamientos.