Tumores óseos malignos: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los tumores malignos de los huesos pueden ser primarios o secundarios (metástasis). Existen patrones definidos del tipo de tumor de acuerdo con la edad del paciente.

Sarcoma de Ewing

El sarcoma de Ewing es un tumor de origen incierto. Resulta más común en los niños y los adultos jóvenes, y en la raza blanca que en la negra. Puede aparecer en cualquier hueso, pero muestra cierta predilección por los huesos tubulares largos y la pelvis. Los síntomas iniciales comprenden dolor, hinchazón, hipersensibilidad y eritema, lo que recuerda a la osteomielitis. Al principio pueden no existir anomalías radiográficas, pero más adelante se observa una lesión lítica típica con aspecto de “piel de cebolla” en el periostio. El pronóstico está mejorando gracias al empleo combinado de cirugía, quimioterapia y, en algunos casos, radioterapia. Ahora se obtienen curaciones a largo plazo en

alrededor del 50 % de los pacientes que sobreviven a los cinco años.27

Condrosarcoma primario

Los tumores óseos productores de cartílago, sobre todo el condrosarcoma, son más frecuentes en individuos de edad media y avanzada. La localización más común corresponde al esqueleto central. Estas neoformaciones muestran crecimiento lento y tardan mucho tiempo en producir metástasis, por lo que el pronóstico es relativamente favorable. Se clasifican de acuerdo con la anaplasia de sus células y la mayoría pertenecen a categorías anaplásicas bajas.27 Debido al crecimiento lento, el paciente puede acudir al médico con una masa ósea que ha estado presente durante años. Las radiografías muestran lesiones radiotransparentes que presentan captación aumentada en la gammagrafía.29 El tratamiento con éxito exige eliminación total del tumor. El análisis anatomopatológico del espécimen tiene valor pronóstico, y los grados más bajos de anaplasia se asocian con una supervivencia a los 5 años más alta.

Osteosarcoma

El osteosarcoma es un tumor agresivo de células mesenqui-matosas caracterizado por formación de hueso. A excepción del mieloma, es el cáncer óseo primario más común. Estos tumores se pueden subdividir generalmente en un tipo primario y otro secundario. Los osteosarcomas primarios son más frecuentes en los niños y los adultos jóvenes, y la incidencia es mayor en los varones que en las mujeres. Parece existir una predisposición genética. Los osteosarcomas secundarios afectan en general a individuos adultos y se localizan en áreas de hueso anormal (p. ej., enfermedad de Paget) o guardan relación con exposición a algún tipo de carcinógeno (sobre todo irradiación). Las molestias iniciales más comunes en los pacientes con osteosarcoma comprenden dolor local, hipersensibilidad y tumefacción. La localización más frecuente corresponde a la cavidad medular del extremo metafisario de los huesos largos de las extremidades. Las radiografías, la TC o la RM muestran un cuadro característico de penetración del tumor debajo del periostio o en los tejidos blandos, con densidad ósea fuera del hueso. Sin embargo, para confirmar el diagnóstico es necesaria la biopsia. Se han obtenido grandes avances en el tratamiento mediante una combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia (según el tipo específico de lesión), con lo que aumenta la probabilidad de supervivencia.27

Cordoma

El cordoma es un tumor óseo maligno que se localiza la mayoría de las veces en el sacro y la columna. Se cree que procede de restos de la notocorda. Estos tumores suelen observarse en adultos de edad media o avanzada. La radiografía, la TC o la RM suelen mostrar lesiones mixtas, con componentes líticos y escleróticos.30

Tumores malignos metastásicos

Entre los tumores que producen con frecuencia metástasis óseas se incluyen los de tiroides, mama, próstata, bronquio, riñón, vejiga, útero, ovario, testículo y suprarrenales. Los linfomas se suelen extender al hueso desde los ganglios lin-

fáticos, pero también pueden aparecer de modo primario en el esqueleto. Se cree que la gammagrafía ósea es la mejor prueba de cribado cuando se sospechan metástasis esqueléticas.31 Los pacientes con enfermedad ósea metastásica presentan muchas veces fracturas patológicas o dolor. El aspecto radiográfico de estas lesiones tiende a ser esclerótico en las metástasis de próstata y mama, y lítico en las de pulmón, intestino, riñón y tiroides. La biopsia de la lesión ósea tiene utilidad para aclarar si es metastásica o primaria.