Tumores escrotales: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El principal impacto sobre los tumores escrotales se obtiene mediante el diagnóstico precoz, y dado que la frecuencia de cáncer testicular se ha doblado desde mediados de la década de los años 70,20 estos tumores representan un problema de salud significativo. El cáncer de escroto se ha asociado clásicamente con exposición a carcinógenos ambientales o industriales. Los tumores escrotales son cuatro

veces más frecuentes en los varones de raza blanca que en los de raza negra; por lo que respecta a los niños, representan el 1 % de todas las neoplasias malignas y ocupan el octavo lugar como causas de mortalidad infantil por cán-cer.21 El cáncer de testículo es el tumor maligno más común en varones de 15 a 34 años de edad, y produce 1 de cada 7 fallecimientos durante el final de la adolescencia y la primera parte de la vida adulta. Se estima que durante 1996 se produjeron en EE.UU. 7.400 casos en pacientes de todas las edades, con 370 fallecimientos. Nuestro papel como médicos de familia es el de la prevención mediante exploraciones regulares en todos los grupos de edad. El médico de familia que trabaja en el campo de la medicina deportiva en colegios de enseñanza primaria, media y superior, dispone de excelentes oportunidades y tiene el deber de instruir a los jóvenes en la autoexploración, un paso necesario para la prevención. La mejor técnica para la au-toexploración consiste en hacer rodar con suavidad cada testículo entre el pulgar y los demás dedos de la mano. Se explicará que el epidídimo, situado en la parte superior y posterior del testículo, no se debe confundir con un tumor. El infarto testicular, aunque no común, se debe diferenciar también de una neoplasia. El mejor momento para la exploración es inmediatamente después de la ducha o el baño, cuando el escroto está relajado. La exploración se debe hacer mensualmente por los varones con edades entre 15 y 40 años. Los pacientes en los que se identifican anomalías escrotales suelen ser remitidos al especialista. Desde un punto de vista histórico, el paciente con antecedente de criptorquidia experimenta mayor riesgo de desarrollo de un tumor testicular en cualquiera de los dos lados.

Los tumores escrotales pueden presentar múltiples orígenes embrionarios e histológicos, incluyendo el testículo mismo. Estos tumores pueden proceder de estructuras me-soteliales, epiteliales, mesenquimales y vestigiales. En la literatura especializada se describen 25 tipos de quistes y neoplasias, benignas, seudotumorales y malignas (primarias y secundarias), aunque la mayoría de ellas son raras20 (tabla 99.2).

Los hidroceles y espermatoceles son equivalentes a quistes epididimarios, muestran transiluminación positiva y pueden ser aspirados. La diferencia entre ambos se basa en que los segundos contienen espermatozoides. Los varicoceles suelen formarse en el lado izquierdo del escroto.

Los tumores más frecuentes en los niños son paratesti-culares y muchas veces corresponden a rabdomiosar-comas; en los adultos se halla una mayor variedad de neoplasias benignas y malignas.22 Dejando aparte la epidi-dimitis, la masa periférica más común es el lipoma del cordón espermático.

El 25 % de los tumores escrotales se originan dentro del testículo. Los tumores de células germinales son más frecuentes en la primera época de la vida, pero después de los 70 años resultan más comunes los tumores secundarios, como los lipomas. Cualquier masa localizada en el testículo se debe considerar maligna hasta que se demuestre lo contrario. La imagen de resonancia magnética (RM) intensificada con contraste es útil cuando la exploración física y la ecografía proporcionan resultados conflictivos. La ecografía Doppler testicular ofrece un procedimiento barato y fácil de aplicar para confirmar el diagnóstico, y la frecuencia de resultados falsos negativos es baja.