Tumores benignos de la piel (acrocordones, dermatofibromas, queratoacantomas, queloides, lipomas, nevos): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Acrocordones (papiloma fibroepitelial)

Los acrocordones son pápulas pedunculadas pequeñas, benignas, de color natural o hiperpigmentadas, unidas a la piel por pedículos cortos y finos, que se presentan con gran frecuencia. Aparecen sobre todo en las regiones intertrigi-nosas del cuello y de la axila. Se observan más a menudo en personas obesas, con diabetes o de edad media. Se pueden tratar mediante una escisión simple, crioterapia o electro-desecación.

Dermatofibromas

Los dermatofibromas son nódulos pequeños de 3 a 7 mm, duros y a veces descamativos, de color rosado o pardo, que se localizan por lo general en la superficie anterior de la pierna. Se trata de una respuesta nodular/fibrosa local a una agresión o inflamación mínimas de la piel. Se identifican desde el punto de vista clínico por el “signo de la depresión”, una retracción por debajo de la superficie de la piel cuando se intenta levantar entre el pulgar y el índice. Dado que el tratamiento de elección, la escisión elíptica, puede dejar una cicatriz inaceptable desde el punto de vista estético, se reserva para aquellos casos con síntomas de irritación o erosión, o para aquellos en los que se observa un aumento rápido de tamaño.

Queratoacantomas

Los queratoacantomas son unas lesiones redondeadas, de color natural y crecimiento rápido, que presentan un cráter central característico. Se presentan con mayor frecuencia en varones de raza blanca y con más de 50 años de edad. Desde el punto de vista clínico e histológico, los quera-toacantomas se pueden confundir con carcinomas epi-dermoides. Sin embargo, al contrario del carcinoma epidermoide, que puede crecer sin límites, la mayoría de los queratoacantomas no mide más de 3 cm (en su máxima dimensión). Además, suelen desaparecer de forma espontánea al cabo de 2-6 meses. Como son difíciles de distinguir de los tumores epidermoides y como su curación espontánea puede dejar cicatrices poco estéticas, se recomienda su tratamiento mediante escisión o legrado, seguido de electrocauterización. Todos los tejidos extirpados deben ser sometidos a estudio histológico.

Queloides

Los queloides son proliferaciones firmes, blandas y sobreelevadas de tejido fibroblástico que aparecen en zonas traumatizadas. A diferencia de las cicatrices hipertróficas, los queloides proliferan en la piel normal adyacente, extendiéndose más allá de la zona lesionada. Por lo general aparecen en la zona dorsal y anterior del tórax y son más frecuentes en los pacientes de raza negra y en aquellos que tienen un antecedente familiar de formación de queloides. El tratamiento consiste en la inyección intralesional de cor-ticoides potentes cada 4 semanas, hasta un total de 3-5 inyecciones, con lo que cesa el crecimiento y se logra un aplanamiento significativo en la mayoría de los casos. Esta terapia proporciona sus mejores frutos en las lesiones precoces, pequeñas o estrechas y se puede aplicar con una aguja de 25 o 27 G y acetónido de triamcinolona (10 mg/ml diluido 1:3 en suero salino fisiológico o lidocaína al 1 % para obtener una solución con 2,5 mg/ml).1

Lipomas

Los lipomas son tumores frecuentes, subcutáneos, encap-sulados y blandos, constituidos por grasa, que pueden tener cualquier tamaño. Su degeneración maligna, asociada

a tumores grandes y de crecimiento rápido, es rara. El tratamiento por escisión simple está indicado por razones estéticas o para establecer el diagnóstico en las lesiones sintomáticas o que han sufrido un rápido aumento de tamaño.

Nevos melanocíticos nevocelulares

Los nevos melanocíticos son pequeñas agrupaciones circunscritas de melanocitos, que se pueden manifestar en forma de máculas, pápulas o nódulos. A menudo son muy numerosos; un adulto tiene por término medio unos 20. Su clasificación se basa en la localización de los melanoci-tos. Los nevos de la unión predominan durante la primera infancia y muestran grupos de melanocitos en la epidermis. Los nevos intradérmicos, en los que los melanocitos se acumulan en la dermis, predominan en la edad adulta. Los nevos compuestos son aquellos en los que existe afectación epidérmica y dérmica.

Debido a que un melanoma maligno y sus variantes no pueden ser excluidos mediante inspección, es preciso biopsiar todos los nevos que presentan variaciones del color, aumento rápido de tamaño, pigmentación oscura, bordes irregulares o síntomas de prurito, quemazón o hemorragia. Estos nevos no se deben tratar con crioterapia o electrodesecación. Todas estas lesiones deben ser extirpadas y sometidas a evaluación anatomopatológica. Si no se puede proceder a la escisión total por razones estéticas, basta con una biopsia en sacabocados para establecer el diagnóstico.