Tumefacción de las glándulas salivales: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

En condiciones normales, las glándulas salivales no se ven ni se palpan. En caso de aumento de tamaño o tumefacción es necesario el estudio. Una hipertrofia parotídea borra la concavidad normal entre la mandíbula y el lóbulo de la oreja y confiere un aspecto de “cara de ardilla”. Las adenopatías se pueden confundir con una tumefacción de las glándulas salivales.

En la anamnesis hay que interrogar sobre infecciones recientes, dolor (sobre todo con las comidas o sustancias ácidas como el zumo de limón), edema recidivante o previo y sequedad de boca. La exploración física comprende un examen del interior de la boca con guantes y la palpación cuidadosa de los maxilares y el cuello. Hay que visualizar el conducto de Stenon, o desembocadura del conducto parotídeo. Si se piensa en una infección, la compresión de la glándula puede provocar la salida de pus por el orificio. Las radiografías simples ayudan al diagnóstico de los cálculos radioopacos. La ecografía representa una técnica incruenta y eficaz para el estudio de la hipertrofia pa-rotídea. La sialografía, la TC y la RM también son útiles; muchas veces se recurre a la biopsia con aguja fina en los tumores salivales.

La parotiditis epidémica (paperas) causada por para-mixovirus constituye la etiología más común de tumefacción parotídea. A veces, otros enterovirus como el Coxsac-kie A y el virus de Epstein-Barr, así como los virus de la gripe A, parainfluenza y coriomeningitis linfocitaria ocasionan una sialoadenitis. La parotiditis confiere una inmunidad permanente, por eso la infección por estos otros virus explica, sin duda, los ataques recidivantes en un mismo individuo.

La parotiditis purulenta aguda suele afectar a ancianos debilitados por enfermedades generales o sometidos a cirugía previa. Entre los factores predisponentes cabe citar la deshidratación, la desnutrición, las neoplasias bucales y los medicamentos que reducen el flujo salival (p. ej., diuréticos y antihistamínicos). Otras veces existe un foco séptico en la cavidad bucal o una combinación de estos factores. El patógeno más frecuente es Staphylococcus aureus, pero se han descrito también casos debidos a estreptococos y bacilos gramnegativos. En los enfermos con parotiditis, además de otros microorganismos como micobacterias, hongos del tipo Candida albicans y Actinomyces, y la bacteria causante de la fiebre por arañazo de gato, se han aislado bacterias anaerobias. El tratamiento se basa en antibióticos por vía general y drenaje quirúrgico. A veces, se precisa la parotidectomía.

La tumefacción no infecciosa (sialoadenosis) es frecuente en las enfermedades granulomatosas, en enfermedades endocrinas como hipotiroidismo, en la desnutrición y en algunos procesos neurológicos. Este trastorno obedece a las anomalías en el control nervioso de la secreción salival.14 Del 10 al 20 % de los enfermos diabéticos experimenta una tumefacción asintomática de la parótida por infiltración grasa, sin duda para compensar la xeros-tomía (en la diabetes, el flujo de saliva disminuye en un tercio).15 Conforme mejora el control de la diabetes también lo hace este trastorno.