Triquinosis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La triquinosis es una enfermedad relativamente poco frecuente en países desarrollados. Está causada por el nema-todo parásito Trichinella spiralis.10 Desde que la triquinosis se consideró enfermedad declarable en EE.UU. en 1947, el número de casos declarados anualmente por los departamentos de sanidad estatales ha disminuido desde una media de 400 al año a finales de la década de los años 40 hasta 32 casos en 1994. Algunos expertos estiman que el número real de infecciones anuales puede ser de muchos miles y que la mayoría de tales infecciones son subclínicas.11

Hasta hace poco tiempo se creía que la triquinosis humana estaba causada por una especie parásita adquirida al consumir carne de cerdo cruda o poco cocinada. Datos genéticos recientes han conducido a la creación de una nueva taxonomía para Trichinella que incluye cinco especies en lugar de una. Además, los patrones de transmisión pueden incluir cerdos domésticos (lo más frecuente), caballos y animales salvajes. Ciertos mamíferos pequeños, como zorros, mapaches, visones y roedores actúan como reservorios de la infección. En Alaska y Canadá transportan el parásito los osos polares y las morsas.

Transmisión

Todas las especies de Trichinella tienen un ciclo vital directo con desarrollo completo en un solo huésped. La cápsula formada por el huésped alrededor de las larvas infecciosas es una estructura de músculo estriado conocida como “celda nodriza”, y se digiere en el estómago cuando el músculo infectado es ingerido por el huésped siguiente. Las larvas libres invaden las células epiteliales columnares del intestino delgado superior. Estas larvas experimentan cuatro mudas

en alrededor de 30 horas para convertirse en adultos se-xualmente maduros. Los adultos copulan y las larvas de la generación siguiente entran en el sistema circulatorio y emigran al músculo esquelético unos cinco días después de la infección. Se pueden producir infecciones transitorias en el músculo cardíaco, el tejido cerebral, la retina, la coroides, los pulmones y el hígado, con una reacción del huésped responsable en gran parte de las manifestaciones serias de la triquinosis en los humanos, en particular la mialgia, y de la respuesta a la invasión del tejido cardíaco. Las larvas prefieren el músculo esquelético estriado, en particular los músculos de la región anterior del cuerpo (diafragma, ma-setero, cervicales, intercostales, linguales y pectorales). Las larvas se enquistan en el músculo esquelético y crecen durante dos semanas hasta llegar a la fase de larvas infecciosas (aproximadamente 17-21 días después de la ingesta de carne contaminada). Las larvas contienen esticoquistes con gránulos secretorios que son imprescindibles para la infec-tividad. La fuga del material segregado provoca una respuesta de anticuerpos útil para el diagnóstico serológico. El ciclo vital se completa cuando el músculo infectado es ingerido por un huésped adecuado. La longevidad del complejo celda nodriza-larva varía en los distintos huéspedes, pero de modo habitual esos complejos persisten entre uno y varios años antes de producirse calcificación y muerte de las larvas.12

Síntomas

El síntoma guía de la triquinosis es la mialgia, aunque también resultan comunes el dolor abdominal y la diarrea. La fase 1 (fase intestinal), que sólo produce síntomas en el 20 % de los casos, se suele manifestar como una gastroenteritis inespecífica entre 2 y 7 días después de la ingestión, con diarrea, náuseas, vómitos y dolor abdominal que pueden durar hasta varias semanas (tabla 44.3). Los signos abdominales se deben a inflamación causada por la penetración del parásito en la mucosa intestinal.

La fase 2 (fase sistémica) se caracteriza por fiebre, debilidad, mialgia, edema periorbitario y eosinofilia (síndrome triquinósico o síndrome de triquinosis generalizada) (tabla 44.3). Esta fase, que puede oscilar entre moderada y severa, afecta sobre todo a los músculos pero puede envolver también al miocardio, el SNC, los pulmones, el riñón o la piel. Corresponde a la entrada de las larvas en la circulación y su posterior enquistamiento en los órganos y el músculo estriado, con la consiguiente lesión muscular y respuesta inmune. El dolor muscular puede ser intenso e incapacitante, y la debilidad por lesión muscular puede resultar marcada. La respiración es a veces dolorosa por afectación del diafragma. Son comunes las hemorragias en astilla por vasculitis. También es frecuente en esta fase el edema periorbitario (el día 7 en las infecciones graves, no antes del día 11 en las más ligeras); se cree que está causado por invasión larvaria de los músculos extraoculares, vasculitis con fuga capilar o alergia. Se considera que la infección directa y quizá la vasculitis del mecanismo inmune son responsables de la infrecuente afectación cardíaca (miocarditis), pulmonar (neumonitis, hemorragia con hemoptisis), del SNC (infarto trombótico o hemorrágico, meningoencefalitis, defectos de pares craneales, convulsiones, mielo-patía), renal (glomerulonefritis), hepática (disfunción hepática), cutánea (exantema) y ocular (hemorragia sub-conjuntival). La gravedad de la enfermedad parece guardar relación con el número de larvas infecciosas ingeridas. La muerte es un evento raro que tiene lugar en menos del 1 % de las infecciones clínicas; la mayoría de las veces se debe a miocarditis, encefalitis o neumonitis.

La fase 3 (convalecencia) puede durar algunos meses. Suele conducir a recuperación completa con destrucción gradual lenta de las larvas musculares y calcificación eventual, que puede tardar 6 años o más.13

Diagnóstico

El diagnóstico de la triquinosis es difícil y se superpone con el de otras varias enfermedades. Los datos clave comprenden mialgia, fiebre, elevación de las enzimas musculares, edema periorbitario y eosinofilia. Estas anomalías, junto con la historia de consumo de carne de cerdo o de otros animales, poco cocinada, sugieren el diagnóstico de triquinosis. A veces se recomienda la biopsia de algún músculo afecto (p. ej., deltoides, gastrocnemio, cuádriceps) para confirmar el diagnóstico. Las pruebas serológicas con mayor valor para confirmar el diagnóstico son las de flocula-ción con bentonita, inmunofluorescencia indirecta o determinación de IgG o IgM mediante ELISA. La eosinofilia, la leucocitosis, el aumento de las enzimas musculares y la elevación de las inmunoglobulinas, en especial la IgE total, son los datos de laboratorio más característicos de triquinosis.

Tratamiento

Las infecciones leves responden bien al reposo en cama limitado y la administración de analgésicos y antipiréticos. Los corticoides son útiles para la infección entre leve y moderada, ya que alivian los síntomas al disminuir la intensidad de la respuesta inmune, pero estos fármacos pueden prolongar la fase intestinal de la enfermedad. Se puede emplear la prednisolona, 20 a 40 mg/día durante aproximadamente tres días o hasta que cedan los síntomas. Las infecciones graves se tratan con: a) mebendazol, 200 a 400 mg,

p.o., tres veces al día durante tres días y después 400 a 500 mg tres veces al día durante 10 días; o b) tiabendazol,

50 mg/kg/día en tomas fraccionadas durante 5 a 7 días, más prednisolona, 40 a 60 mg/día.

Prevención

El número de casos de triquinosis sigue disminuyendo desde 1975, quizá debido a las leyes que prohiben la administración de desperdicios a los cerdos, el uso aumentado de congeladores domésticos y la práctica de cocinar bien la carne de cerdo. Para asegurar la destrucción de la Trichi-nella, la carne debe ser cocinada a una temperatura de 77 °C, que supera el punto de muerte térmica del parásito. Esto se puede conseguir cocinando la carne de cerdo hasta que el color cambie de rosa o rojo a gris. La irradiación de la carne de cerdo para control de la triquinosis ha sido aprobada por el U.S. Department of Agriculture (USDA) y la U.S. Food and Drug Administration (FDA).

Familia y comunidad

La legislación actual de EE.UU. no obliga a inspeccionar los cerdos en los mataderos. El National Pork Producers Council ha recomendado que se efectúen pruebas para anticuerpos contra la Trichinella en los cerdos, en todos los mataderos de EE.UU. Se están realizando investigaciones para encontrar una vacuna destinada al uso en los cerdos. Los productores de cerdos deben observar las normas federales sobre alimentación con desperdicios en los estados donde se permite esa práctica, aplicar un control estricto de los roedores y evitar el contacto de los cerdos con animales muertos de cualquier clase.