Traumatismos craneales cerrados: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La conmoción se define como “un síndrome clínico caracterizado por una alteración inmediata y transitoria de la función neurológica (p. ej., alteración del estado de consciencia, trastornos visuales o del equilibrio, etc.), como

consecuencia de una afectación del tronco cerebral”.11 Existe también una complicación de la conmoción, llamada “síndrome del segundo impacto”, en la que un deportista que aún presenta síntomas a causa de una conmoción previa presenta un segundo traumatismo craneal que desencadena un edema intracerebral que termina con su vida.12 Por suerte, este síndrome es raro. Si el deportista presenta cualquier tipo de síntoma a causa de una conmoción previa, no debe permitírsele seguir jugando. El síndrome pos-conmocional consiste en la aparición de cefalea (especialmente tras el ejercicio físico), trastornos laberínticos, fatiga, irritabilidad y trastornos de la memoria y de la concentración. Estos síntomas pueden persistir varias semanas o incluso meses.

La arteria meníngea media discurre por un surco óseo del cráneo y cuando ocurre una fractura craneal que lo atraviesa, la arteria se desgarra y aparece el llamado hematoma epidural. Puesto que la hemorragia es de sangre arterial, se acumula un coágulo a presión elevada que puede provocar lesiones cerebrales graves. En cambio, el hematoma subdural está causado por fuerzas de cizallamiento aplicadas a la red de venas aracnoideas que rodean el cerebro.

Diagnóstico

En la tabla 52.2 se muestra cómo la identificación y clasificación de una conmoción puede simplificar su tratamiento. Los signos clásicos del hematoma epidural son la pérdida de la consciencia durante un tiempo variable, seguida de una recuperación en la que el paciente recobra una completa lucidez. A su vez, esta fase se sigue de otra con inicio de una cefalea cada vez más intensa, disminución del nivel de consciencia, midriasis unilateral (por lo general, se

dilata la pupila del lado enfermo) y debilidad con postura de descerebración (habitualmente en el lado opuesto al hematoma). En cambio, los pacientes con hematoma subdural agudo tienden a presentar un intervalo de lucidez más prolongado después de la lesión y en el momento del ingreso están inconscientes con menor frecuente que en el caso del hematoma epidural.

Tratamiento

En los pacientes con traumatismos craneales cerrados debe realizarse una exploración neurológica completa, habitualmente con tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM). El paciente no debe volver a competir hasta que hayan desaparecido todos los síntomas y se hayan seguido las directrices recomendadas en la tabla 52.2.