Tratamiento de los trastornos somatomorfos: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La mayoría de los trastornos del espectro somatomorfo se tratan exclusivamente en el ámbito de la atención primaria. El médico de familia suele tratar los siguientes trastornos sin necesidad de una consulta psiquiátrica, excepto en pacientes especialmente difíciles: hipocondría, trastorno por dolor, trastorno de somatización, trastorno somatomorfo indiferenciado (incluyendo los pacientes con un síndrome de somatización) y trastorno somatomorfo no especificado. Los principios del tratamiento de estos cinco trastornos son similares. El primer paso requiere una anamnesis, exploración física y revisión de la historia clínica previa y de los resultados de los análisis y exploraciones. Es importante reconocer el sufrimiento del paciente y la discapacidad que presenta. A menudo se requieren varias visitas al médico de familia para que el paciente confíe en que se toman en serio sus síntomas, es decir, que el médico sabe de lo que le está hablando cuando se comenta el diagnóstico y se planifica el tratamiento. En muchos casos resulta útil asignar una denominación diagnóstica que permita al paciente colaborar con el médico.19 Así por ejemplo, el diagnóstico de hipocondría rara vez se le da a los pacientes directamente; en vez de ello se les puede explicar que presentan un síndrome que hace que una persona experimente una amplificación molesta de las funciones y sensaciones corporales.

Después de una exploración médica detallada y de haberle presentado al paciente la valoración o el diagnóstico, se establece una alianza terapéutica sólida, que es el ingrediente esencial para un tratamiento eficaz de los pacientes con somatización. En ellos se programa luego un esquema de visitas regulares por parte del médico de familia, durante un período de tiempo que variará según lo bien que se logre compensar la enfermedad.

Un paciente con somatización que presenta una descompensación grave puede requerir visitas semanales breves, y un paciente que evoluciona bien puede ser visitado regularmente cada 4 a 6 semanas.11 Es importante tener en cuenta que las visitas han de programarse de modo regular, con independencia de la aparición de nuevos síntomas. Decirle a un paciente con somatización que “regrese cuando sea necesario” es invitar a la aparición de nuevos síntomas como nuevo motivo para acudir al médico, lo cual generará a su vez, posiblemente, la realización de nuevas pruebas diagnósticas. Las consultas al especialista deben limitarse y se tienen que manejar con cuidado, de manera que el paciente no las interprete como un rechazo por parte del médico de familia. El número de pruebas y exploraciones deberá limitarse a las que estén indicadas por la aparición de nuevas manifestaciones físicas, y se deberá reducir al mínimo el empleo de medicaciones.13 El médico evitará dar una recomendación directa, y se estimulará al paciente a que desarrolle habilidades de resolución de problemas.20 Además de estos principios generales, el paciente con un trastorno por dolor necesita ánimo para comprender que el objetivo es restablecer una función máxima, y no necesariamente el alivio total del dolor.