Trastornos gastrointestinales del deportista: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los síntomas asociados a alteraciones de la motilidad gastrointestinal (GI) figuran entre los referidos más a menudo por las personas que realizan actividades físicas. Entre el 10 % y el 25 % de los deportistas que compiten en actividades físicas intensas se quejan de síntomas GI asociados al ejercicio. Los estudios sobre reflujo gastroesofágico mediante monitorización invasiva del pH intraesofágico demuestran que existe una elevada correlación entre los síntomas debidos a un reflujo verdadero y los síntomas de reflujo asociados al ejercicio, como los eructos y la pirosis.34 Los síntomas suelen ser más frecuentes durante los períodos de ejercicio físico intenso (captación máxima de oxígeno > 75 %) y parecen ser el resultado de una disminución de la motilidad del tracto GI superior. El tratamiento farmacológico del reflujo gastroesofágico de los deportistas sigue siendo problemático, ya que existe poca

experiencia en el uso de los fármacos. Así, no existen estudios que demuestren los efectos secundarios a largo plazo de los bloqueantes de los receptores H2 en personas que realizan actividades físicas. Además, la eficacia de estos bloqueantes H2 se ha demostrado en muy pocos estudios,34,35 y se ignora el grado de lesión que puede aparecer en el esófago como consecuencia del reflujo asociado al ejercicio físico.

El ejercicio físico se ha asociado también a diversos trastornos del tracto GI inferior. Los síntomas más frecuentes son la flatulencia, la diarrea y el sangrado GI inferior. Aunque no es bien conocida la etiología de estos trastornos, para explicar este fenómeno se ha hablado de una disminución del flujo sanguíneo al tracto GI y de los cambios en la dieta asociados a un aumento de las necesidades calóricas. Los enfoques terapéuticos actuales más prácticos se basan en el tratamiento no farmacológico: ingesta libre de líquidos durante el ejercicio y evitación de alimentos que puedan empeorar los síntomas GI.36

La hemorragia GI se ha asociado también al ejercicio físico, sobre todo en los deportistas de alta competición. La incidencia de pérdida microscópica de sangre en el tracto GI va desde el 7,4 % en los corredores de maratón hasta el 85 % en los corredores de ultramaratón (explorados antes y después de la competición).36 Postulando que el origen más común de este tipo de sangrados ocurría en el tracto GI superior, en un estudio se examinó el uso de bloqueantes H2 como profilaxis de la hemorragia GI.35