Trastornos de la mano: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Fractura de los metacarpianos

La fractura más frecuente de la mano es la del “boxeador” producida por la fuerza de impacto, que determina una fractura del cuello distal del V metacarpiano. Dada la movilidad del IV y V metacarpianos, se admite una angula-ción palmar del fragmento distal inferior a 40°, sin necesidad de manipulación ósea.25

La angulación parece aceptable pero una lesión con rotación a lo largo del eje longitudinal de cualquier metacar-piano obliga a derivar el caso al ortopeda para la fijación quirúrgica con clavos. En una fractura del boxeador, con una angulación ligera, se aplica una férula palmar o con canal cubital, con angulación de la articulación metacarpofa-lángica (MCF) de 90° durante 3 a 6 semanas. Las fracturas diafisarias del V metacarpiano se corrigen de forma similar siempre que la angulación sea menor de 20°. Las fracturas no desplazadas del II o III metacarpianos se tratan con un yeso braquial corto, pero hay que efectuar una exploración física cuidadosa para asegurar que no queda rotación ni angulación, puesto que estos problemas exigen una corrección quirúrgica. Si se da el caso raro de que la fractura interesa la cara articular de la base del hueso metacarpia-no o la cabeza es necesario consultar al ortopeda por el riesgo de complicaciones artrósicas tardías.

Las fracturas del I metacarpiano se deben corregir mediante cirugía si son intraarticulares, como la fractura de Bennett (con luxación proximal del metacarpiano) o la de Rolando (fractura intraarticular conminuta de la base del metacarpiano). Estas lesiones se presentan con menor frecuencia que las fracturas extraarticulares del I metacarpia-no, en las que si la angulación no es mayor de 30°, se puede aplicar un yeso braquial corto con férula del pulgar, que debe quedar en flexión.26

Infecciones

Infecciones palmares de la mano

Las infecciones palmares pueden tener consecuencias desastrosas. Las bacterias se introducen bajo la dermis y siguen el trayecto de las vainas de los tendones flexores. Este medio contiene mucha glucosa, de aquí que la infección se extienda con rapidez y dañe los tendones flexores con la alteración permanente posterior de la mano. El dolor, espontáneo o a la palpación, o la tumefacción palmar sugieren una infección profunda, así como los antecedentes recientes de un pequeño traumatismo. Ante una infección palmar se administrarán antibióticos por vía intravenosa y se procederá a la consulta rápida con el ortopeda para valorar el drenaje.27 Muchos médicos consideran que las mordeduras de animales en la región palmar de la mano requieren tratamiento profiláctico antibiótico para evitar complicaciones.

Infecciones dorsales de la mano

Las infecciones del dorso de la mano son más llamativas que las palmares por el edema espectacular del tejido conjuntivo, muy laxo, pero su pronóstico es bueno. En general, la antibioterapia oral y el drenaje ambulatorio resuelven el problema. Sin embargo, antes del tratamiento hay que inspeccionar la cara palmar para comprobar que la infección dorsal no proviene de una infección palmar profunda, que se rompe a la cara dorsal. Las laceraciones próximas a las articulaciones metacarpofalángicas exigen una precaución especial, sobre todo las del IV o V metacarpianos. La historia habitual de este tipo de lesiones es un altercado en el que el enfermo golpeó a otra persona en los dientes y sufrió una mordedura humana, que puede extenderse al espacio articular. Muchas veces, el enfermo niega estos datos en la anamnesis inicial. Si no se detecta a tiempo, la infección posterior puede destruir la articulación. Siempre que se sospeche esta lesión deberá consultarse a un cirujano especialista en la mano para valorar el desbridamiento quirúrgico. Una regla excelente, que conviene recordar, es que toda laceración situada sobre las articulaciones metacarpofalángicas constituye una mordedura humana, salvo demostración contraria.

Contractura de Dupuytren

La contractura de Dupuytren o engrosamiento de la fascia palmar produce contracturas asintomáticas de los dedos, sobre todo en la articulación metacarpofalángica. El problema suele comenzar en el dedo anular y progresa lentamente a los demás. No se conoce su etiología, pero se ha descrito una tendencia familiar en los varones de edad mediana que provienen del norte de Europa.28 Desde el punto de vista patológico, se observa inflamación y contractura posterior de la aponeurosis palmar, que progresa en el curso de los años. Se han intentado múltiples tratamientos diferentes, pero el más eficaz es la escisión quirúrgica de la región contraída. Esta medida se reserva para las personas con alteraciones funcionales de la mano causadas por la contractura.