Trastornos angulares de la rodilla: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Por lo general, los recién nacidos tienen un genu varo fisiológico de aproximadamente 15 grados debido a la posición intrauterina. Los padres aprecian con frecuencia un genu varo cuando el niño comienza a andar. En los niños que además tienen una torsión tibial interna, el genu varo se exagera y parece que las piernas están más arqueadas. A los 18-24 meses el genu varo se corrige a 0 grados y hacia los 3 años de edad la mayoría de los niños muestran un ligero genu valgo de 10 grados. A los 6-7 años este valgo empieza a corregirse hasta 5-6 grados y así se estabiliza básicamente hasta la vida adulta.13

Piernas arqueadas (genu varo)

Las deformidades en genu varo excesivas con un ángulo tibiofemoral superior a 20 grados deben evaluarse si no han comenzado a corregirse hacia los 2 años de edad. Deben revisarse de manera minuciosa los registros de talla y peso y considerar la posible existencia de nefropatía, trastornos metabólicos de calcio y fósforo, raquitismo y enfermedad de Blount. Hay que realizar las pruebas de laboratorio y las radiografías en bipedestación más apropiadas. Las radiografías posteroanteriores (PA) en bipedestación deben tomarse con los pies del niño juntos o en línea con los hombros y dirigidos hacia delante. Debe examinarse con especial cuidado la zona de fisis.

Un ángulo tibiofemoral superior a 20 grados en los niños que comienzan a andar indica un arqueamiento fisiológico excesivo o una enfermedad de Blount. El arquea-miento fisiológico excesivo se caracteriza por los siguientes signos radiográficos:10

1. Imágenes en pico en la región interna de la metáfisis de la tibia proximal y el fémur distal.

2. Engrosamiento cortical interno.

3. Angulación en varo superior a 20 grados.

4. Ausencia de cambios patológicos en la epífisis proximal de la tibia.

Tras descartar otras etiologías y establecer el diagnóstico de arqueamiento fisiológico excesivo, se puede esperar una corrección espontánea del trastorno hacia los 7-8 años de edad. Si persiste una deformidad parcial significativa pasados los 8 años, en ciertos casos es necesario realizar una osteotomía tibial correctora.

Enfermedad de Blount

La osteocondrosis deformante de la tibia o enfermedad de Blount se debe a una formación defectuosa del borde interno posterior de la epífisis proximal de la tibia y puede ser difícil de distinguir del arqueamiento fisiológico excesivo. La enfermedad de Blount es más frecuente en la raza blanca que en la negra y se asocia con la obesidad y con el caminar precoz. Los hallazgos radiográficos después de los 18-24 meses son la angulación bajo la región interna posterior de la epífisis proximal, irregularidad metafisaria, imágenes en pico en la región proximal de la tibia y acu-ñamiento de la epífisis proximal.10 La mayoría de estos ni-

ños requieren cirugía correctora y deben ser derivados al especialista tan pronto como sean identificados.

Piernas en X (genu valgo)

El genu valgo (piernas en X) puede ser aparente, fisiológico o patológico. Al principio los niños presentan genu varo, más adelante las rodillas se enderezan y al final aparece la fase en genu valgo. El valgo aparente puede deberse a unos muslos grandes, laxitud articular o a hipotonía muscular. La mayoría de los casos son idiopáticos o fisiológicos. Las causas patológicas son artritis reumatoidea juvenil, raquitismo, traumatismos, trastornos endocrinos e in-fecciones.14

La mayoría de los niños tiene un ligero genu valgo de los 3 a los 5 años de edad; en el 20 % de los niños de 3 años el valgo mide incluso más de 15 grados.14 Este ángulo puede hacerse excesivo al final de la infancia o al principio de la adolescencia, cuando el valgo normal no acaba de desaparecer; a veces representa una acentuación de la angulación normal causada por fuerzas anómalas en la rodilla. Para valorar el ángulo tibiofemoral y descartar una enfermedad subyacente hay que realizar radiografías posteroante-riores en bipedestación con los pies dirigidos hacia delante. Mientras que los niños pequeños que presentan este trastorno tienden a la resolución espontánea, en los más mayores es menos probable que se corrija por completo.

La corrección quirúrgica de una deformidad acusada por genu valgo que provoca problemas funcionales y estéticos significativos debe realizarse un año antes de que finalice el crecimiento físico del fémur (hacia los 10-11 años en las niñas y los 12-13 años en los niños). Para ello se fija una grapa rodeando la fisis femoral, que de este modo sigue creciendo hacia fuera y no hacia dentro.15