Trastorno de conversión: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Un paciente con un trastorno de conversión presenta de manera no intencionada unos síntomas o unos déficit que afectan la función motora voluntaria o sensitiva y sugieren un trastorno neurológico o médico de otro tipo, pero que no pueden explicarse por una alteración médica, por los efectos de una sustancia o por una conducta sancionada culturalmente.9 Son ejemplos de ello la parálisis de una extremidad, las crisis seudoepilépticas, la seudociesis (embarazo falso), los síntomas de ceguera, la afonía y las alteraciones sensitivas que no siguen unos parámetros neurológicos. El trastorno de conversión verdadero es infrecuente, y puesto que muchas de las causas orgánicas de los síntomas de conversión pueden tardar años en manifestarse, se ha sugerido que su diagnóstico ha de considerarse de carácter provisional.9 Cuando se produce este trastorno, generalmente se observa en un contexto rural, en un paciente con pocos estudios y con un bajo nivel socioeconómico; puede ser más frecuente también en milita-res.11 Un episodio aislado suele ser corto, pero puede prolongarse si comporta una ganancia secundaria. La mayoría

de los síntomas de conversión son transitorios y responden a un tratamiento de apoyo; un 90 % se han resuelto cuando al paciente se le da de alta en el hospital.12 El trastorno de somatización requiere un síntoma de conversión como uno de los criterios diagnósticos, lo cual establece una relación entre estos dos diagnósticos dentro del espectro somatomorfo. Se ha sugerido que “es más útil pensar en los fenómenos de conversión como síntomas en vez de como un trastorno psiquiátrico en sí”.12 El hecho de decirles a los pacientes que sus síntomas se consideran de origen psicógeno suele agravarlos. Es más útil explicar que, tras la exploración médica detallada, el síntoma (p. ej., debilidad, ceguera, crisis convulsiva) se resolverá rápidamente. Si los síntomas persisten debe solicitarse una consulta psiquiátrica.