Toxicología laboral

Paracelso afirmó en el siglo xv “el veneno está en la dosis”. La toxicidad de las sustancias puede variar según la vía de administración, la duración de la exposición y la composición química del producto. De modo similar, la toxicidad puede ser distinta en especies diferentes. La tarea más difícil para el médico de familia quizá sea relacionar síntomas muchas veces confusos e inespecíficos con una exposición laboral concreta. Los órganos diana comunes se pueden agrupar en: a) órganos de contacto (piel, pulmón y tracto gastrointestinal); b) órganos de destoxificación (riñón e hígado), y c) órganos de toxicidad final (sistemas neurológico, cardiovascular, hematológico y reproductor).

Resulta necesario conocer algunos términos comunes en higiene industrial:

DL50: dosis suficiente para matar al 50 % de los animales probados.

DL90: dosis suficiente para matar al 90 % de los animales probados.

PEL: límite de exposición permisible (permissible exposure limit) según la OSHA para una exposición laboral de 40 horas semanales.

STEL: límite de exposición a corto plazo (short-term exposure limit) según la OSHA – cantidad de exposición que no se debe mantener durante más de 15 minutos, aunque el trabajador esté por debajo del PEL.

IDLH: inmediatamente peligrosa para la vida o la salud (immediately dangerous to life or health) – concentración máxima a la que la exposición durante más de 30 minutos puede causar la muerte o efectos irreversibles sobre la salud.9

Muchas veces la empresa puede suministrar al médico los datos de dosimetría relacionados con la exposición del personal a peligros industriales. Con frecuencia es útil una conversación con el especialista en higiene industrial de la empresa (tabla 45.1).

Historia laboral y medioambiental

La exploración en medicina del trabajo debe comenzar con una historia breve. Existen numerosos formularios y protocolos que incluyen ocupación pasada y actual, aficiones, tareas domésticas y exposiciones relacionadas. Sin embargo, para el médico de familia esto resulta muchas veces excesivo y rechazable. Una mnemotecnia fácil, QCAPS, ideada por un comité presidido por el Dr. Stan Schuman en la Medical University of South Carolina, utiliza una fórmula simple aplicable a la mayoría de los problemas sanitarios laborales en medicina de familia (tabla 45.2).

Si el lector desea un formulario de evaluación mucho más detallado, puede ponerse en contacto con la Agency for Toxic Substances and Disease Registry (ATSDR) (citada al final del capítulo en “Fuentes de información”) y solicitar un folleto breve para el estudio de casos, llamado Taking an Occupational and Environmental History (Realización de la historia laboral y medioambiental). Entre los demás temas que hay que investigar se incluye información sobre posibles causas de confusión, como aficiones y hábitos (p. ej., consumo de alcohol y tabaco), que pueden actuar como aceleradores. Por último ¿se dispone de marcadores biológicos de exposición, como pruebas de sangre y orina, o de normas de dosimetría personal? La NIOSH publicó en 1982 una lista de los 10 principales trastornos laborales. Estas lesiones y enfermedades proporcionan una visión excelente de la medicina del trabajo general, así como un

punto de partida interesante para conocer los cambios acaecidos en los últimos años (tabla 45.3).

La medicina del trabajo es una disciplina dentro del ámbito de la medicina preventiva. Como tal, existen unas prioridades de prevención. Lo primero y lo mejor es eliminar el riesgo empleando una sustancia química menos tóxica o proporcionando protecciones contra los equipos peligrosos. La segunda posibilidad consiste en asegurar administrativamente el problema mediante decreto, por ejemplo exigiendo la clausura o el aislamiento de las áreas tóxicas. La tercera opción, y la menos preferible, es dotar al trabajador de dispositivos protectores, como respiradores o cascos.