Tiroiditis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La inflamación de la glándula tiroidea puede producir ti-rotoxicosis como consecuencia de la liberación de hormo-

na tiroidea por parte de la glándula lesionada. Existen varios tipos de tiroiditis, cada uno con un cuadro clínico diferente. A continuación se describen tres de ellos. La ti-roiditis de Hashimoto se estudiará junto con el hipotiroi-dismo y la tiroiditis puerperal se expone en el apartado sobre embarazo. La determinación de la captación tiroidea de I123 es útil en cualquier paciente con tirotoxicosis y sospecha de tiroiditis. Un ITL (o T4 libre) elevado con disminución de la captación tiroidea confirma una tirotoxi-cosis secundaria a tiroiditis.

Tiroiditis subaguda dolorosa (granulomatosa). Se debe probablemente a una infección vírica. La tirotoxicosis secundaria a tiroiditis es la más frecuente. Los pacientes presentan una glándula tiroidea nodular asimétrica, dura y muy dolorosa a la palpación. Tienen dolor cervical, un síndrome seudogripal y síntomas de tirotoxicosis. La velocidad de sedimentación globular está elevada y las pruebas de anticuerpos antitiroideos son negativas. Estos pacientes suelen pasar por cuatro fases: a) hipertiroidismo de 3-6 semanas de duración; b) estado eutiroideo durante varias semanas;

c) hipotiroidismo durante semanas o meses, y d) estado eutiroideo de nuevo. El diagnóstico clínico se suele llevar a cabo durante la fase hipertiroidea y se confirma con la presencia de un ITL elevado y unos resultados bajos en la prueba de captación tiroidea con I123. El tratamiento del proceso inflamatorio se realiza con ácido acetilsalicílico, otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) o corticoides (prednisona, 20 mg, 2 veces al día durante una semana y después en dosis progresivamente menores durante 2-4 semanas). Al principio, los pacientes pueden precisar tratamiento con betabloqueantes para controlar los síntomas y la taquicardia, aunque de forma habitual no aparecen secuelas a largo plazo que requieran tratamiento o control.2,17,18

Tiroiditis subaguda indolora (linfocítica). Es un proceso autoinmune que puede causar tirotoxicosis. La exploración física suele revelar una glándula tiroides ligeramente aumentada de tamaño, moderadamente dura e indolora a la palpación, aunque casi la mitad de los pacientes no tienen bocio. Cerca del 50 % de los pacientes presentan anticuerpos contra la peroxidasa tiroidea. También aquí se pueden dar las cuatro fases sucesivas de la tiroiditis subaguda dolorosa, aunque la fase eutiroidea que precede al hipotiroidis-mo puede ser breve o estar ausente. Algunos pacientes no regresan al estado eutiroideo tras el hipotiroidismo y precisan hormonas tiroideas de sustitución con carácter cró-nico.2,17,18

Tiroiditis aguda. Se debe a una infección bacteriana, siendo una enfermedad infrecuente en los países desarrollados por la disponibilidad de antibioterapia. Los pacientes presentan una tirotoxicosis aguda, fiebre y una glándula tiroides aumentada de tamaño y dolorosa a la palpación. El tratamiento consiste en controlar los efectos del exceso de hormona tiroidea con betabloqueantes y tratar la infección con antibióticos de amplio espectro. La aspiración con aguja para la toma de cultivo está indicada, y puede ser necesario el drenaje si existe un absceso.2,18