Tinnitus: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El tinnitus es una sensación sonora que no proviene de la estimulación del aparato auditivo por ningún sonido externo. También descrito como zumbidos del oído que se escuchan en forma de “clic”, murmullo y sonidos metálicos o más apagados, el tinnitus se acompaña de molestias que oscilan desde una simple incomodidad hasta una ansiedad grave. El tinnitus casi nunca se asocia a una enfermedad mortal pero impide la concentración, favorece el insomnio, los sentimientos de desesperanza y la depresión. Algunos enfermos incluso llegan a pensar en el suicidio. Las estimaciones epidemiológicas sobre la incidencia de tinnitus crónico en la población se acercan al 1 %, pero hasta la mitad de la población general puede sufrir tinnitus en algún momento.

El tinnitus se clasifica como subjetivo cuando sólo lo oye el enfermo, y objetivo cuando lo escuchan el enfermo y el examinador. La tabla 74.1 enumera las causas. No se conoce bien el mecanismo, pero el tinnitus casi siempre acarrea una cierta hipoacusia. La presbiacusia o sordera relacionada con el envejecimiento conlleva una pérdida de las células ciliadas de la cóclea y un deterioro de las vías auditivas centrales que pueden justificar el tinnitus. Cuando los zumbidos se asocian a una hipoacusia de conducción, suele escucharse un tono pulsátil bajo, sobre todo en el oído afectado.

El tinnitus que sigue a un traumatismo acústico, como después de un concierto de rock o un acontecimiento deportivo, suele acompañarse de una hipoacusia transitoria (denominada desviación transitoria del umbral); conviene que el enfermo sepa que esta hipoacusia y los zumbidos suponen una llamada de alerta que indica una lesión acústica. Si se repiten los traumatismos acústicos puede tener lugar un desplazamiento permanente del umbral o sordera permanente.

Los fármacos y otros compuestos químicos también se han relacionado con el tinnitus. El más conocido es el ácido acetilsalicílico, pero no hay que olvidar los diuréticos de asa, el arsénico y los antipalúdicos. Los tumores del sistema nervioso central (SNC), la aterosclerosis, las malformaciones anatómicas del oído y algunas enfermedades neuroló-gicas como la enfermedad de Méniere (tinnitus, sordera y vértigo) pueden acompañarse de tinnitus.

El estudio del tinnitus debe iniciarse por la historia clínica: descripción de los sonidos, anamnesis acerca del inicio, duración, factores que agravan o alivian el problema, frecuencia (alta o baja) y naturaleza pulsátil del ruido. Otros aspectos interesantes para la historia y la anamnesis por órganos y aparatos comprenden la sordera asociada, vértigo, otalgia, drenaje, fiebre u otros signos de infección, cefalea, otras enfermedades médicas como cardiopatía, hipertensión o enfermedades neurológicas crónicas o previas, como la enfermedad de Méniere o la esclerosis múltiple. Por último, la exposición laboral a los ruidos, los traumatismos craneales, la alergia y la historia medicamentosa aportan a veces claves esenciales.

La exploración física se basa en el examen otorrinola-ringológico (ORL) y de los sistemas neurológico y cardiovascular. Los datos de la historia obligan a ampliar, en ocasiones, la exploración física. Durante el examen del oído hay que descartar el impacto de cerumen y otras anomalías como una otitis externa, perforación timpánica, presencia de líquido o pus detrás del tímpano y otitis media y coles-teatoma. El examen neurológico indica, a veces, una esclerosis múltiple (oftalmoplejía internuclear bilateral) u otros procesos neurológicos. Los soplos en el cuello revelan una causa objetiva de los zumbidos; a veces se observan mio-clonías palatinas en la exploración bucal. Conviene explorar también la articulación temporomandibular en busca de signos de dolor o “clics”.

El estudio auditivo resulta imprescindible. No es raro descubrir una pérdida bilateral para las frecuencias altas en la presbiacusia o sordera inducida por el ruido. La pérdida auditiva unilateral acompaña también a las enfermedades y tumores del SNC en el ángulo pontocerebeloso.

Las pruebas de laboratorio confirman las sospechas elaboradas a partir de la historia clínica y la exploración física. Si se piensa en una enfermedad neurológica, en un tumor o en cualquier enfermedad médica o quirúrgica tratable o si se desea compensar la discapacidad, conviene remitir al enfermo a un especialista en audición y al otorrinolaringólogo.

Algunos casos de tinnitus complejo exigen cirugía. El médico de familia puede tratar a los enfermos con hipertensión, diabetes o hiperlipidemia. En ocasiones, los zumbidos no desaparecen por completo a pesar de estar corregido el problema médico. La controversia sobre el tratamiento de la enfermedad de Méniere continúa; entre las opciones terapéuticas se encuentran los diuréticos, la restricción salina y algunos fármacos antivertiginosos como la meclicina.

La mayoría de los pacientes con tinnitus presenta una hipoacusia relacionada con la edad, traumatismos acústicos repetidos o exposiciones laborales (ruidos). Se han ensayado miles de tratamientos en estos casos. El enmascaramiento del ruido, generando un “ruido blanco” consistente en ajustar el dial de la radio entre dos emisoras, escuchando música con un volumen reducido, música ambiental o sonidos ambientales como el del mar, pueden ser de gran ayuda. Durante el día, cuando se oyen otros ruidos de manera regular, el tinnitus resulta menos problemático. Las ayudas para la audición que amplifican el ruido ambiental también sirven para enmascarar el tinnitus.

Se han empleado diversos medicamentos para combatir este trastorno. Los antidepresivos alivian los síntomas cuando los zumbidos se asocian a depresión. Los antidepresivos sedantes (p. ej., los tricíclicos), también facilitan el sueño, que es cuando mayor es la molestia del tinnitus. Las benzodiacepinas no se recomiendan, de acuerdo con la revisión efectuada sobre el alprazolam. Otros posibles medicamentos de interés son los antagonistas del calcio, los diuréticos, los antiepilépticos y los anestésicos, pero ninguno de ellos ha resultado completamente útil.1

Algunos investigadores han ensayado técnicas de conducta, basadas sobre todo en la capacidad de superación del problema, junto con estrategias de relajación y atención-distracción; el resultado ha sido variable.2 Otros han

recurrido a la hipnoterapia con mayores éxitos en los enfermos con una hipoacusia leve.3 La acupuntura no benefició a un pequeño grupo de enfermos tratados con ella en un ensayo controlado con placebo.4 Si el tinnitus crónico no se asocia a ninguna enfermedad grave, lo mejor es tranquilizar al enfermo e indicarle que, aunque molesto, este problema no pone en peligro su vida.