Temblor esencial: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El temblor esencial es la causa más frecuente de trastorno del movimiento. Hasta el 50 % de los pacientes que padecen este trastorno tienen antecedentes familiares positivos con una transmisión aparentemente autosómica domi-nante.51 El temblor esencial se caracteriza por un temblor simétrico de acción (cinético) y postural, que se localiza con mayor frecuencia en las manos, pero que también puede afectar la cabeza y la voz. Las extremidades inferiores casi siempre están respetadas. Puede coexistir el temblor intencional con el temblor esencial.

La edad de comienzo puede oscilar desde la infancia hasta la tercera edad, aunque se observa sobre todo a partir de los 40 años. Cuanto más tarde empiece, más lenta suele resultar la progresión. Diversos factores afectan la intensidad del temblor esencial. Se sabe que el estrés emocional exacerba el temblor, mientras que el alcohol reduce marcadamente su intensidad 30 minutos después de la ingesta.52

Cuando un temblor esencial es leve, habitualmente resulta innecesario tratarlo. Diversos estudios indican que bastante menos del 50 % de los pacientes con este tipo de temblor solicitan tratamiento médico.53 Como la ansiedad lo agrava, se deben evitar las situaciones que la produzcan. Cuando el paciente desea recibir tratamiento, recomendar la ingesta de alcohol en pequeñas cantidades puede resultar útil, aunque se debe recordar que no se debe consumir antes de conducir. Otros fármacos que son útiles en estos pacientes cuando se necesita un tratamiento sintomático más agresivo son los betabloqueantes, el antiepiléptico pri-midona y las benzodiacepinas. El propranolol es el beta-bloqueante más utilizado, en dosis de 40 a 360 mg. La formulación de propranolol de efecto prolongado permite administrar una sola dosis al día.54 El paciente que no tolera el propranolol puede ser tratado con betabloqueantes más cardioselectivos, como el metoprolol o el nadolol.

Los pacientes que presentan contraindicaciones en la utilización de betabloqueantes pueden recibir tratamiento con primidona a dosis muy bajas. La primidona se puede utilizar como tratamiento inicial sin intentar el tratamiento con betabloqueantes. Una dosis adecuada de inicio es

25 mg al acostarse, incrementándola lentamente cada semana hasta llegar a los 125-250 mg al acostarse, si es posible, para limitar el efecto secundario de letargia tan común con este medicamento. Dosis superiores a 250 mg deben suministrarse en dosis fraccionadas ya que pueden producir ataxia y disartria. Estos efectos secundarios mejoran con el tiempo si se mantiene la dosis.55 Algunos expertos opinan que las dosis mayores de 250-350 mg/día no aportan ningún beneficio adicional sobre el temblor.

Otra opción para el control sintomático del temblor esencial es la metazolamida, un inhibidor de la anhidrasa carbónica. Se empieza con dosis bajas de 12,5-25 mg, tres veces al día, hasta alcanzar una dosis media de mantenimiento de 125 mg, que ha demostrado eficacia en el 50 % de los pacientes con temblor esencial. La somnolencia y las náuseas constituyen efectos secundarios bastante frecuentes.56 En un estudio se propuso que la inyección de toxina botulínica A en el músculo esternocleidomastoideo y

la cabeza del músculo esplenio ayuda a algunos enfermos con temblor esencial grave de la cabeza, que no responden al tratamiento oral.57 La estimulación talámica y la talamotomía estereotáctica continúan perfeccionándose y podrían beneficiar a los enfermos con temblor esencial grave o discapacitante que no responden a las pautas terapéuticas señaladas anteriormente.