Tartamudeo en el niño: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El tartamudeo es un trastorno de la articulación del lenguaje caracterizado por la repetición y las prolongaciones inhabituales de sonidos, sílabas o palabras (p. ej., “m-m-m-mi pe-rro-o-o es ne-ne-ne-negro”). También pueden existir titubeos o pausas que interrumpen el ritmo y flujo normales del lenguaje.1,11 La prevalencia del tartamudeo es de aproximadamente el 1 % en los niños antes de la pubertad y disminuye hasta alrededor del 0,8 % en los adolescentes.1 El trastorno es más frecuente en los varones (aproximadamente, 3:1).U1 En estos pacientes es frecuente encontrar familiares con el mismo trastorno. En muchos niños, el tartamudeo comienza hacia los 2-3 años de edad, cuando aparece el lenguaje expresivo.11 Una proporción importante de estos niños no empiezan a tartamudear hasta que van a la escuela.11

El tartamudeo interrumpe tanto la fluencia como el patrón temporal del lenguaje. En la actualidad aún se debate si el tartamudeo es sobre todo un trastorno del lenguaje o un déficit de habilidad motora. El aparente aumento de la frecuencia del tartamudeo al acudir por vez primera a la escuela sugiere que el estrés externo puede contribuir al trastorno.11 Otro factor que apoya el papel del estrés es que el tartamudeo es más acusado cuando se habla en público, al hablar por teléfono1 o cuando uno se encuentra frente a figuras autoritarias. Puede desaparecer al cantar o al leer en voz alta y desaparece de manera espontánea en hasta un 70 % de los niños pequeños.1

Un dilema del médico de familia es si debe remitir o no al niño que tartamudea al foniatra. El entrenamiento para la relajación, incluyendo la respiración profunda para reducir la tensión muscular en la faringe y el tórax, se ha utilizado como un componente más en el tratamiento con éxito del tartamudeo. Las terapias eficaces del trastorno incluyen también la atención a las habilidades del lenguaje, con estrategias que consisten en aumentar de manera gradual la complejidad de la verbalización y la preparación mental del contenido de las conversaciones. Además de tratar el rechazo por parte de sus compañeros, frecuente en los niños que tartamudean, una intervención precoz puede ayudar también a mejorar las habilidades del lenguaje.