Síndromes del hombro traumático: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las lesiones por sobrecarga del hombro son las que se observan con mayor frecuencia en los nadadores y en jugadores que participan en deportes que implican tirar objetos o usar raquetas. En un momento u otro, los nadadores presentan casi siempre síntomas por sobrecarga en grados variables, en especial en los especializados en el estilo mariposa. Los movimientos que producen abducciones y retracciones repetitivas del brazo, seguidas de una rotación anterógrada (es decir, con elevación de la mano) de la articulación glenohumeral, pueden ocasionar lesiones de la bolsa subacromial y del tendón del supraspinoso. Al principio sólo suele inflamarse la bolsa subacromial, pero con el tiempo aparece una tendinitis progresiva del supraspi-noso, a veces incluso con calcificaciones. Con estos movimientos también pueden afectarse otros músculos del manguito de los rotadores que, al final, pueden acabar desgarrándose.

Diagnóstico

Se trata de pacientes que refieren dolor de grado variable en la abducción, especialmente cuando intentan levantar el brazo por encima del hombro. El dolor se irradia desde el espacio subacromial hasta la región del deltoides, aunque a veces es un dolor más bien vago y no localizado. Si se palpa la bolsa subacromial, que se halla situada bajo el ligamento coracoacromial, el paciente refiere con frecuencia dolor en la profundidad del acromion; ocurre lo mismo si, con el brazo en abducción a 90 grados y el codo en flexión también a 90 grados, el paciente intenta realizar una rotación interna del brazo. Otra maniobra para valorar esta lesión consiste en hacer que el paciente extienda el brazo hacia delante, paralelo al suelo, y, mientras el explorador coloca su mano sobre el hombro del paciente, le pide que realice un movimiento de rotación interna con abducción a través del tórax. Con ambas maniobras el espacio subacromial se estrecha lo suficiente para desencadenar la aparición de síntomas. El llamado “arco doloroso” (presencia de dolor sólo en un intervalo concreto de la abducción) puede indicar la presencia de una avanzada tendinitis calcificada del tendón del supraspinoso. En tal caso es útil realizar una radiografía, ya que los pacientes con tendinitis calcificada requieren en ocasiones un tratamiento más invasivo.

Tratamiento

Hay que instaurar precozmente medidas destinadas a reducir la movilidad del hombro y a suprimir la inflamación, como los típicos “reposo, aplicación de hielo, compresión y

elevación” junto con administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Los nadadores deben reducir el alcance y la fuerza de sus brazadas durante los entrenamientos, así como aumentar el tiempo de natación a medida que va disminuyendo el intervalo de aparición del dolor mientras nadan. Los ejercicios de rehabilitación consisten en estiramientos del hombro para alargar el ligamento co-racoacromial y mejorar el intervalo de movilidad. La utilización de una férula braquial de contrafuerza puede modificar el fulcro del bíceps de manera que provoque una mayor depresión de la cabeza del húmero. Para ayudar a deprimir la cabeza del húmero cuando esté en tensión y, por lo tanto, conseguir que aumente el espacio subacromial, pueden realizarse ejercicios de los músculos supras-pinoso, bíceps y de los rotadores internos y externos. Si existe una tendinitis calcificada muy avanzada, a veces es necesaria una infiltración de corticoides en la bolsa subacromial o la extirpación quirúrgica del tendón calci-ficado.18