Síndromes de “preexcitación”y taquicardias AV reciprocantes: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las taquicardias auriculoventriculares reciprocantes (TAVR), conocidas también como síndromes de “preexci-tación” o arritmias con vía accesoria, se caracterizan por un ritmo rápido, regular, habitualmente entre 140 y 220 lat/min. Están provocadas por una vía accesoria anatómicamente diferenciada que conduce de forma retrógrada desde el ventrículo a la aurícula, creando un circuito de reentrada entre el nodo AV y la vía que provoca episodios paroxísticos de taquicardia supraventricular. Es técnicamente más correcto afirmar que los síndromes de preexcitación provocan TAVR, ya que la taquicardia es la consecuencia intermitente de la presencia de la vía. Los dos ejemplos mejor conocidos de preexcitación son los síndromes de WPW y de LGL.

Este cuadro se observa con frecuencia en los adultos jóvenes con corazones por otra parte normales, pero se asocia también a la miocardiopatía hipertrófica, a varias enfermedades congénitas cardíacas, y quizás al prolapso de la válvula mitral. Los pacientes tienen el mismo tipo de síntomas que se observan en otros tipos de TSV. A diferencia de la mayoría de las TAVNR, los síndromes de preexcita-ción pueden ser diagnosticados entre los episodios por el aspecto de su ECG. El aspecto clásico del ECG en el síndrome de WPW es un intervalo PR corto (< 0,12 seg) y un complejo QRS ensanchado con un componente inicial empastado y de pendiente ascendente denominado onda delta (fig. 77.1e). La frecuencia cardíaca es habitualmente normal entre los episodios de taquicardia y la propia taquicardia puede tener una morfología de ECG indistinguible de otros tipos de TSV. Las ondas delta pueden estar presentes durante la taquicardia, y si son de grandes dimensiones pueden provocar la aparición de un complejo QRS ensanchado, fácilmente confundido con una taquicardia ventricular. El síndrome de LGL presenta una imagen elec-trocardiográfica menos llamativa, que consiste en un intervalo PR corto (< 0,12 seg) y un QRS normal, hecho que hace que algunos expertos se pregunten si representa sólo un proceso de conducción auricular lento pero por otra parte normal en pacientes con TAVNR secundaria a otras causas. El tratamiento sigue los mismos principios generales que para la TSV. La digoxina debería ser utilizada con precaución, ya que puede provocar la aparición de otras arritmias, y el verapamilo puede provocar un aumento de la frecuencia cardíaca más que la conversión en los pacientes con síndrome de WPW. La ablación quirúrgica de la vía accesoria ha sido ampliamente sustituida por la ARF como tratamiento curativo de elección.