Síndrome doloroso retrorrotuliano (patelofemoral): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El síndrome doloroso retrorrotuliano (SDRT) se observa sobre todo en los corredores, los excursionistas que hacen largas caminatas o los ciclistas. Probablemente, los síntomas de este síndrome explican la mayoría de los dolores de rodilla que refieren los deportistas. El dolor retrorrotu-liano está causado por el deslizamiento repetido de la rótula sobre los cóndilos femorales, lo que ocasiona la inflamación de la cápsula sinovial retrorrotuliana o del mismo cartílago. En los deportistas con síntomas recurrentes, el deslizamiento de la rótula suele ocurrir en dirección externa. Los factores que aumentan esta fricción son los siguientes: inestabilidad de la rodilla a causa de lesiones previas, genu valgo, falta de fuerza del músculo vasto interno, presencia de una rótula alta y el hecho de haber forzado recientemente el programa de entrenamientos del corredor. En los individuos con un ángulo Q* anormal, pie plano, anteversión femoral o una torsión tibial externa que produzca un desplazamiento de la rótula hacia fuera, aparece en su rodilla una sobrecarga relativa en valgo. Si evoluciona, el SDRT puede acabar en una condromalacia rotuliana con destrucción del cartílago retrorrotuliano.

Diagnóstico

Los pacientes con SDRT refieren un vago dolor retro o pe-rirrotuliano que suele aumentar mucho de intensidad después de varias horas de terminar el ejercicio físico. En ocasiones el dolor empeora al bajar una cuesta o las escaleras y al doblar las rodillas o al arrodillarse. En los casos más avanzados, el dolor puede llegar a ser constante y a presentarse no sólo después del ejercicio, sino también mientras se realiza. Paradójicamente, a menudo los pacientes presentan dolor si no mueven la rodilla lo suficiente, es decir, el dolor aparece si mantienen la rodilla flexionada varios minutos.

En la exploración de la rodilla debe inspeccionarse toda la extremidad inferior, desde la cadera al pie, con el fin de descartar un ángulo Q anormal, deformidades por torsión,

* El ángulo Q es el formado por la intersección de la línea de tracción del cuádriceps y el tendón rotuliano (N. del T.).

dismetría o un pie plano. Al realizar la palpación de la rodilla, con la rótula desviada hacia fuera deben palparse sus bordes posterolaterales para detectar la aparición de dolor en la superficie retrorrotuliana. Después se repite la maniobra en el lado interno, con la rótula desplazada hacia dentro. Los pacientes con SDRT no suelen presentar derrame articular. Para realizar la prueba de compresión rotuliana, el paciente debe estar relajado; se le pide que flexione el cuá-driceps mientras el explorador desplaza la rótula en dirección distal. Si al efectuar la maniobra se nota una crepitación fina, puede existir una sinovitis, aunque el signo no es absolutamente específico. Si el paciente presenta un dolor intenso y el explorador nota una crepitación mayor o una especie de chasquido, hay que pensar en la presencia de condroma-lacia. Las proyecciones radiográficas tangenciales pueden mostrar signos radiológicos de artrosis retrorrotuliana, pero estos hallazgos se encuentran sólo en los casos avanzados y, por otro lado, son innecesarios para el diagnóstico.24

Tratamiento

En los deportistas con síntomas que sólo aparecen tras entrenamientos muy intensos, los primeros pasos del tratamiento son reducir la actividad física y administrar AINE. Si el paciente presenta una lesión de grado 3 o 4, es necesario prohibirle la actividad que empeora el dolor durante 2-4 semanas, hasta que ya no presente dolor en reposo. Para aliviar los síntomas también pueden realizarse ejercicios de reforzamiento del músculo vasto interno, aplicar diversos tipos de ortesis y modificar las fuerzas mecánicas al pedalear (en los ciclistas). La desviación lateral del pie mientras se extiende la rodilla permite que ésta se sitúe en una posición más interna mientras se realiza el ejercicio y, además, obliga al músculo vasto interno a realizar funciones más propias del cuádriceps. En la rehabilitación del SDRT, un componente importante son los ejercicios de estiramiento para reducir la tensión muscular del cuádri-ceps y de la pantorrilla. Al igual que en las lesiones por sobrecarga, para prevenir la recurrencia de los síntomas resultará útil aumentar de manera escalonada la duración del ejercicio, a razón de un 10 % por semana y con períodos de reposo relativo cada 3-4 semanas.