Síndrome de dolor miofascial: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El síndrome de dolor miofascial (SDM) es un cuadro clínico común de dolor regional o local persistente en los músculos, acompañado por la presencia de “puntos desencadenantes” en la palpación de los músculos afectos. Estos puntos desencadenantes se caracterizan por hipersensibili-dad local, tensión muscular y una respuesta de contracción. La palpación de los puntos desencadenantes produce de modo característico dolor referido a zonas más o menos distantes.11 El síndrome puede tener carácter agudo y muchas veces aparece después del traumatismo o la distensión de un músculo. Son infrecuentes los síntomas no musculosqueléticos, como la fatiga. No se conoce bien la fi-siopatología del síndrome.

No existe una terminología estandarizada para describir éste ni otros problemas relacionados, lo que aumenta la confusión. Muchos autores consideran el SDM como una entidad distinta de la FM, mientras que otros piensan que el SDM y la FM representan dos manifestaciones de un mismo trastorno.12 No es raro que un paciente presente síntomas de ambos síndromes.

Los pacientes acuden por lo general al médico con quejas de dolor y rigidez localizadas. El dolor puede guardar relación con una actividad muscular específica y ser de carácter progresivo. A veces evoluciona hacia la cronicidad y conduce a trastorno del sueño o a un síndrome de dolor crónico. La exploración física revela en general dolor muscular local. Quizá no se descubran puntos desencadenantes a menos que se busquen de modo específico. El conocimiento de los patrones típicos de irradiación del dolor y de las localizaciones de los puntos desencadenantes es útil para el médico (fig. 114.2). En nuestra experiencia, el SDM más común es el que afecta al hombro y al cuello, aunque se puede encontrar afectación de cualquier músculo.13

Los pacientes con SDM tienen en general buen pronóstico. Los elementos más críticos del tratamiento son la educación sanitaria del paciente y el fortalecimiento del músculo afecto. La fisioterapia puede ser útil para educar al paciente; se utilizan técnicas de estiramiento muscular y a veces es eficaz el método de “pulverización y estiramiento”: con pulverización sobre el área afecta de una sustancia que produce frío al evaporarse, seguida de inmediato por ejercicios de estiramiento. En los casos resistentes quizá se obtenga alivio inmediato mediante la inyección de un anestésico local en el punto desencadenante, también seguida por estiramiento. A veces se tienen que repetir las inyecciones. En lo que se refiere a determinados grupos musculares, el fortalecimiento físico puede ayudar a resolver el trastorno y prevenir las recidivas. El SDM se asocia con menos frecuencia que la FM a otros procesos, incluyendo los trastornos psicológicos. En los pacientes con SDM, la terapia de biorretroalimentación y las técnicas de relaja-

ción pueden enseñarles a diferenciar entre los músculos innecesariamente tensos y los relajados. Una mayor capacidad para hacer frente a los problemas productores de estrés puede tener utilidad tanto en el tratamiento como en la prevención del trastorno.