Rotura del tendón de Aquiles: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El 75 % de las roturas del tendón de Aquiles se producen en atletas con edades entre 30 y 40 años y las dos terceras partes de éstos presentan síntomas antes de la rotura. La zona de este tendón con suministro de sangre más pobre corresponde a los 2-6 cm proximales a su inserción y la vascularización sigue disminuyendo con la edad. Los factores de riesgo comprenden administración reciente de corticoides orales o inyectables y lesión crónica del tendón. La rotura se suele producir después de una carga excéntrica rápida y el paciente nota un chasquido como si le hubiesen dado un golpe por detrás. Existen dolor progresivo e incapacidad para caminar. Antes de que se produzca hinchazón puede apreciarse un defecto palpable y la flexión plantar activa del pie es imposible. Al comprimir la pantorrilla relajada con el paciente en decúbito prono, el pie debe hacer un movimiento de flexión plantar. La ausencia de ese movimiento constituye una prueba de Thompson positiva. La radiografía lateral simple puede mostrar colapso del triángulo de Kager (formado por los bordes de la parte anterior del tendón de Aquiles, la porción superior del calcáneo y la superficie posterior del tendón flexor profundo) o alteración de la sombra del tendón de Aquiles.39 El tratamiento no quirúrgico conduce a una tasa de recidiva más alta, conlleva mayor riesgo de incapacidad y no se recomienda en los pacientes que practican deporte.40 Las roturas tardías sólo pueden tratarse quirúrgicamente.41