Rosácea (acné rosácea): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La acné rosácea, una enfermedad crónica de la piel de la cara, suele iniciarse en pacientes de edades comprendidas entre los 30 y 60 años. Se caracteriza por la presencia de lesiones acneiformes en forma de pápulas, pústulas y, a veces, nódulos (fig. 115.4). Los pacientes también presentan rubor facial, eritema generalizado, telangiectasias y una hiperplasia de las glándulas sebáceas moderada o intensa. Las manifestaciones oculares de la enfermedad (presentes en la mitad de los pacientes, aproximadamente) son conjuntivitis, blefaritis y epiescleritis, y la afección intensa de la nariz puede dar lugar a hipertrofia de los tejidos blandos y rinofima. Por otra parte, la mayoría de las lesiones se localizan en la frente, las mejillas y la nariz. Se desconoce la patogenia, pero existen cada vez más pruebas de que se trata de un trastorno vascular de la piel que produce una lesión del sistema linfático, seguido de edema, eritema y finalmente pápulas y pústulas.28 Pese a la opinión popular, no se tiene certeza de que el alcohol desempeñe ningún papel causal, si bien sus efectos vasodilatadores pueden empeorar los síntomas de la enfermedad. Existe una cierta inestabilidad vasomotora en respuesta a los líquidos muy

calientes y los alimentos con especias, por lo que deben evitarse.8

El tratamiento con eritromicina o tetraciclina por vía oral (1 g/día dividido en varias dosis) o con minociclina o doxiciclina (50 a 100 mg, 2 veces al día) puede ayudar a resolver los síntomas faciales y oculares de la enfermedad. La respuesta es variable y algunos pacientes muestran una respuesta inmediata seguida de semanas o meses de remisión, mientras que otros precisan una supresión a largo plazo con antibióticos. Si se precisa un tratamiento a largo plazo, se deberá reducir la dosis hasta llegar a la mínima cantidad eficaz. Los preparados tópicos son la clinda-micina y la eritromicina, pero algunas de las mejores respuestas se han obtenido con el gel de metronidazol al 0,75 % en los casos leves o moderados.29 La loción tópica de sulfacetamida sódica y azufre se dispensa en una preparación especial que contiene una mezcla de colores que el paciente debe añadir a la loción para que se ajuste al color de su piel. Se trata de un preparado muy popular entre las mujeres que desean “ocultar” el eritema y las lesiones. El metronidazol por vía oral se puede usar con cautela en los casos refractarios. La tretinoína tópica y la isotretinoína oral han mostrado resultados alentadores en los enfermos con rosácea grave y refractaria.30