Queratosis actínica: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La queratosis actínica (QA), también conocida como que-ratosis solar, es la lesión cutánea premaligna más frecuente.2,3 La prevalencia de la QA aumenta con la exposición a la luz ultravioleta y con la edad del paciente. Las QA se localizan fundamentalmente en las regiones corporales expuestas al sol, predominando en el cuero cabelludo de varones con calvicie de patrón masculino, en la cara, en las orejas y en el dorso de la mano. La QA es también frecuente en la región superior del tórax, en la cara anterior del antebrazo y en las piernas, especialmente en personas que exponen con frecuencia esas regiones del cuerpo al sol. Los individuos de piel clara tienen una incidencia total de lesiones de QA superior a los de tez más oscura.

Desde el punto de vista clínico, la QA se manifiesta como una mácula aislada o como múltiples máculas erite-matosas con escamas adheridas o como pápulas quera-tósicas con una superficie a menudo rugosa. Son asinto-máticas y más fáciles de palpar que de ver. La piel que rodea la QA puede mostrar elastosis solar. Aunque se desconoce el riesgo exacto de padecer una transformación maligna, se estima en un 15-20 % el número de QA que finalmente evolucionan hasta un carcinoma epidermoide (CE) cutáneo durante la vida del paciente.2-4 Las QA no son las únicas lesiones precursoras de CE; hay estudios que

muestran que el 40 % de CE surgen de novo en la piel normal.2,5 La infiltración, la elevación o el dolor a la palpación de una QA sugieren un cambio maligno. La presencia de QA debe inducir al médico a explorar al paciente con más detalle en busca de posibles lesiones cutáneas malignas sincrónicas (p. ej., CE y carcinoma basocelular).

Las QA deben ser diferenciadas de la dermatitis sebo-rreica, dermatitis eccematosa, reacciones fototóxicas, CE invasor e incluso del lupus eritematoso discoide.6 Desde el punto de vista histológico, la QA se caracteriza por atipias celulares, paraqueratosis y ausencia de maduración de la epidermis, cambios todos ellos limitados a la epidermis. Todas las QA infiltradas o nodulares deben ser extirpadas para estudio histológico.

Para la prevención es esencial reducir al mínimo la exposición a los rayos ultravioleta, la utilización de protectores solares y de ropa protectora. Una vez que se diagnostica la QA se debe elegir el tratamiento que proporcione el mejor resultado estético y que erradique de la forma más completa posible la lesión, para evitar su transformación maligna. La criocirugía con nitrógeno líquido a través de un aplicador, la criosonda de óxido nitroso o la electrode-secación con legrado son los métodos más eficaces para lesiones bien delimitadas. Si las lesiones son múltiples o están mal delimitadas existe otra opción terapéutica que consiste en la aplicación tópica de una solución al 2% o una crema de 5-fluorouracilo (5-FU) al 5 % dos veces al día durante 2-3 semanas. Tras varios días de tratamiento aparecen reacciones eritematosas que pueden ser desagradables y poco estéticas. Se continúa el tratamiento hasta que las lesiones queratósicas formen escaras, momento en el que se cesa la aplicación del 5-FU y se emplea un esteroi-de tópico no fluorado de poca intensidad, como la pomada de hidrocortisona al 1 %, dos veces al día durante 2-3 semanas. Este último acelera la fase de curación y reduce las molestias secundarias a la reacción inflamatoria. Este método es eficaz en la QA de la cara, de los pabellones auriculares y del cuero cabelludo.

Las lesiones queratósicas de los antebrazos y del dorso de la mano responden peor al tratamiento con 5-FU; sin embargo, se puede intentar aplicar un preparado de 5-FU al 5 % en estas regiones más resistentes siguiendo un protocolo similar al descrito posteriormente. El tratamiento previo de estas zonas mediante la aplicación tópica de una crema de tretinoína al 0,05-0,10 % dos veces al día durante varios meses potencia la capacidad terapéutica de la crema de 5-FU que se aplica a continuación.2 Después del tratamiento, todos los pacientes en los que se ha diagnosticado una QA deben ser sometidos a exploraciones cutáneas periódicas para detectar nuevas lesiones.