Pitiriasis rosada: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La pitiriasis rosada (PR) es un trastorno benigno y autoli-mitado que aparece fundamentalmente entre los 10 y los 35 años, siendo más frecuente en las mujeres (1,5:1,0). Se

desconoce su causa, aunque se sospecha una etiología vírica, ya que algunos pacientes tienen los pródromos de una viriasis, con malestar general, febrícula, tos y artralgias; la incidencia aumenta en otoño, invierno y primavera.16

La enfermedad suele comenzar con una placa papulos-camosa oval de 2-10 cm de diámetro y de color rosa-salmón, localizada en el tronco o en la región proximal de las extremidades superiores. Esta “placa heraldo” va seguida de una erupción generalizada de placas pequeñas ovales bien delimitadas en el tronco y en la región proximal de las extremidades, que respeta las palmas de las manos, las plantas de los pies y la cavidad oral. Estas placas alinean sus ejes mayores con las líneas de la piel, lo que da a la erupción un aspecto característico de “árbol de Navidad” (fíg. 115.2). Las placas tienen a menudo una escama fina, como un tejido en forma de “collarete” en los bordes.

El diagnóstico diferencial debe hacerse con la tiña corporal, ya que la placa heraldo inicial se puede confundir con sus lesiones. La erupción difusa de la PR puede recordar la de la sífilis secundaria, pero se puede distinguir a menudo por la ausencia de lesiones en las palmas y plantas en el caso de la PR. También puede tener el aspecto de la psoriasis (en especial, la psoriasis en gotas), pero sus placas son mucho más finas y no están agrupadas en las zonas de extensión. Por último, también se puede confundir con la tiña versicolor. En todo paciente con probable PR se debe considerar seriamente la recogida de escamas cutáneas para hacer preparaciones con hidróxido de potasio (KOH) así como la realización de las pruebas serológicas frente a la sífilis en todo paciente sexualmente activo (capítulos 41 y 116).

El tratamiento de la PR es muy sencillo. El prurito suele ser leve y se puede calmar con antihistamínicos orales o con preparados esteroideos tópicos de baja concentración. Los pacientes deben ser tranquilizados, explicándoles que sus lesiones desaparecerán en 6 semanas aproximadamente. Sin embargo, se les advertirá de la aparición de una posible hipopigmentación o hiperpigmentación postinflama-toria (en especial en los individuos de raza negra).17