Parotiditis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El aumento de tamaño de la glándula parótida produce una tumefacción visible que se distribuye de un modo bastante regular por encima y por debajo del ángulo de la mandíbula; en cambio, la tumefacción de la adenitis cervical aguda es inframandibular. La elevación de la amilasa sérica puede diferenciar la parotiditis de la adenitis, el absceso u otras masas cervicales, pero es inespecífica de aquélla. Los exudados purulentos se observan sólo en la parotiditis supurativa, que puede estar causada por Staphylococcus, Streptococcus, Haemophilus influenzae o por otras bacterias. Otras causas de parotiditis aguda son, además de ciertos fármacos, los virus: gripe, parainfluenza, Coxsac-kie, ECHO, Epstein-Barr, citomegalovirus (CMV) y virus de la coriomeningitis linfocitaria.16 Las parotiditis y adenitis crónicas, que pueden estar causadas por diversos trastornos, se estudian en otro lugar de la obra.

En los niños, la adenitis cervical unilateral aguda2,17 suele estar causada por estreptococo betahemolítico o Staphylococcus aureus, y por lo general es el resultado de una diseminación a partir de infecciones locales de la cabeza, el cuello o los dientes. Los hallazgos habituales son una masa cervical unilateral grande y dolorosa al tacto, asociada o no a eritema, fiebre y leucocitosis. Aunque el diagnóstico puede establecerse sólo con los hallazgos clínicos, con frecuencia es útil aspirar con una aguja el ganglio inflamado para hacer cultivo y tinciones ácido-alcohol resistente y de Gram. Hay que pensar también en si realizar o no la prueba de la tuberculina. Las complicaciones son la supuración ganglionar y la bacteriemia.

El tratamiento empírico inicial es la administración por vía oral de dicloxacilina, cefalexina o amoxicilina/ácido cla-vulánico. En los ganglios fluctuantes o maduros por lo general debe realizarse incisión y drenaje. Es esencial llevar a cabo un seguimiento estrecho del proceso.

Las causas de la adenitis cervical aguda bilateral son la mononucleosis infecciosa, la tularemia y la difteria. La inflamación subaguda puede estar causada por faringitis víricas inespecíficas, infección por estreptococo betahemolí-tico, la fiebre por arañazo de gato y la infección por mico-bacterias.17

El virus de la parotiditis (paperas) afecta sólo a los seres humanos y causa una enfermedad sistémica que puede servir como prototipo de otras enfermedades víricas sistémi-cas. Se transmite fundamentalmente por las gotitas respiratorias. El período de incubación habitual es de 16-18 días (rango, 12-25 días). El período de contagio oscila desde 7 días antes de la aparición de la tumefacción hasta 9 días después. En Norteamérica la enfermedad es más frecuente al final del invierno y la primavera, y se producen todavía unos cuantos miles de casos cada año. La parotiditis es una enfermedad que aparece fundamentalmente en los niños en edad escolar.1,18

Manifestaciones clínicas

y diagnóstico

Alrededor del 30 % de las infecciones son subclínicas. Los síntomas clásicos son tumefacción bilateral o unilateral de la glándula parótida (presente hasta 10 días) y fiebre de hasta 40 °C que dura entre 1 y 6 días. La parotiditis puede estar precedida durante varios días por síntomas ines-pecíficos, como malestar general, fiebre, cefalea, mialgias y anorexia. También pueden hincharse las otras glándulas salivales. El diagnóstico clínico se puede considerar seguro tras la observación de los síntomas y signos típicos en pacientes sintomáticos durante el período de brote de la enfermedad o con exposición conocida a la enfermedad. El virus de la parotiditis puede aislarse de los lavados faríngeos, orina, líquido cefalorraquídeo (LCR) y de otros líquidos corporales. Existen diversas pruebas serológicas para confirmar el diagnóstico.1,18

Pueden aparecer secuelas graves sin parotiditis manifiesta. Aunque se observan signos meníngeos en el 10-30 % de los casos, la meningoencefalitis es rara.1 La mayoría de los casos con afectación encefálica cursan con fiebre, vómitos, meningismo, cefalea y algunas veces convulsiones; el LCR muestra linfocitosis.19 Aunque la mayoría de los pacientes se recuperan por completo, existen casos en los que quedan secuelas persistentes, como parálisis, convulsiones, parálisis de los pares craneales e hidrocefalia.18 También pueden producirse otras secuelas neurológicas relacionadas con la parotiditis. Tras la enfermedad hay que evaluar la audición, ya que estos pacientes pueden presentar hipoacusia incluso en ausencia de encefalitis.

Aunque la orquitis de la parotiditis20 raras veces se observa en los varones antes de la pubertad, ocurre en el 14-35 % de los adolescentes. Suele ser unilateral y aparece al cabo de 4-8 días (hasta 6 semanas) después de la parotiditis (en caso de haber ocurrido ésta) y presenta una duración media de 7-10 días. Los síntomas y signos son dolor y tumefacción testicular graduales y con frecuencia fiebre. Puede también presentarse epididimitis o un hidrocele reactivo. Aunque en el 7-13 % de los casos puede haber trastornos de la fertilidad, la esterilidad completa es infrecuente.

De 1 a 3 semanas después de la parotiditis (si ésta ha ocurrido) puede aparecer una poliartritis monoarticular o

migratoria que desaparece de manera espontánea. A menudo hay fiebre con aumentos variables de la velocidad de sedimentación globular (VSG).21,22 Otras complicaciones raras de la parotiditis son: tiroiditis, nefritis, pancreatitis, miocarditis, mastitis y otras manifestaciones sistémicas.1,18

Tratamiento

y prevención

El tratamiento de las inflamaciones víricas de las glándulas salivales (incluyendo las paperas) es paliativo y consiste en analgésicos/antitérmicos, líquidos y reposo. No se ha demostrado que el reposo en cama ni los fármacos prevengan la orquitis por parotiditis, aunque el reposo, la elevación del escroto, la aplicación de hielo y los fármacos antiinflamatorios pueden aliviar los síntomas escrotales.20

Los pacientes con parotiditis deben ser sometidos a aislamiento respiratorio y no deben acudir a la escuela o a la guardería hasta que hayan desaparecido todas las manifestaciones de la enfermedad. Por lo general, este período dura 9 días tras el inicio de la tumefacción de la parótida.1 La inmunoglobulina antiparotiditis no tiene ninguna utilidad. Aunque la vacuna antiparotiditis1,18 no previene la infección tras una exposición conocida, puede administrarse para proteger contra exposiciones posteriores. La vacuna contiene virus vivos y suele administrarse con una pauta de dos dosis junto con las vacunas del sarampión y de la rubéola (triple vírica). Pueden aparecer brotes epidémicos a pesar de haber conseguido unas tasas de vacunación ele-

vadas.23