Pancreatitis crónica: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La pancreatitis crónica es una inflamación progresiva del páncreas que se manifiesta con dolor abdominal recurrente y pérdida progresiva de las funciones pancreáticas exo-crina y endocrina. Es probable que los índices de preva-lencia de 3,5 a 4,0 por 100.000 infravaloren la verdadera incidencia de la enfermedad; numerosos pacientes son asintomáticos y otros con dolor abdominal no diagnosticado pueden padecer una pancreatitis crónica. Se han descrito índices de mortalidad muy elevados, incluso del

50 %, 25 años después del diagnóstico. Los pacientes con pancreatitis crónica tienen un riesgo superior de cáncer pancreático.

Causas

Las células acinares pancreáticas hipersecretan una proteína que precipita formando tapones intraductales que ocasionan la obstrucción de los conductos y la activación de las enzimas pancreáticas. Si el precipitado incluye carbonato cálcico se forman cálculos intraductales. Las presiones ductales elevadas pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad.

El consumo prolongado y excesivo de alcohol se asocia al 70 % o 90 % de los casos de pancreatitis crónica en los países occidentales. Sin embargo, numerosos investigadores consideran que la pancreatitis aguda no evoluciona hasta pancreatitis crónica a menos que existan complicaciones como abscesos o estenosis ductales.11 Incluso el 30 % de los casos no tienen una causa identifica-ble y son catalogados de idiopáticos. Las lesiones obstructivas del conducto pancreático (seudoquistes, tumores, estenosis postraumáticas), la pancreatitis tropical, los cálculos intraductales, el hipoparatiroidismo y la fibrosis quística son causas inusuales de esta enfermedad. El tabaquismo aumenta diez veces el riesgo de pancreatitis crónica.

Diagnóstico

Numerosos pacientes con pancreatitis crónica presentan un largo historial de consumo excesivo de alcohol (> 150 g/día) y episodios crónicos y recidivantes de dolor abdominal asociado a náuseas y vómitos. Hasta el 20 % de los pacientes permanecen asintomáticos. La diabetes y la ma-labsorción son unos signos tardíos relativamente inespecí-ficos. A menudo la exploración física refleja la secuela habitual de enolismo crónico, incluyendo facies sanguínea, arañas vasculares, ginecomastia y hepatomegalia. Los electrólitos, la lipasa y amilasa sérica son, con mayor frecuencia, normales. El recuento de leucocitos es normal. En pacientes con enolismo crónico se encuentran anomalías de la función hepática. Las calcificaciones pancreáticas son patognomónicas de pancreatitis crónica y pueden visualizarse en radiografías simples abdominales en el 30 % de los casos. La ecografía y la TC tienen una sensibilidad y especificidad moderadas para el diagnóstico; todavía no se ha definido de forma concluyente la función de la resonancia magnética (RM) y de la ecografía endoscópica. La CPRE continúa siendo el mejor procedimiento diagnóstico por la imagen, aunque se requiere con poca frecuencia para establecer el diagnóstico debido a su naturaleza invasiva.12 Las pruebas de función hepática pueden ser útiles para el diagnóstico de los pacientes con pruebas de laboratorio y de diagnóstico por la imagen normales.

Tratamiento

Es dudoso que la abstinencia de alcohol disminuya la gravedad de las crisis recurrentes, la pérdida de función pancreática o la evolución de la enfermedad.13 Los pacientes que no responden al tratamiento no invasivo de abstinencia de alcohol, administración de analgésicos y bloqueantes neuronales pueden obtener beneficio de procedimientos de drenaje quirúrgico interno o de la colocación de un drenaje de stent ductal si existe alguna evidencia de obstrucción del conducto mayor. Las dietas bajas en grasas y la administración de bicarbonato y enzimas pancreáticas pueden contribuir a reducir la malabsorción grasa y la diarrea. Los seudoquistes de gran tamaño o persistentes obligan a una intervención quirúrgica.