Oxiuros: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los seres humanos son los únicos huéspedes naturales del oxiuro Enterobius vermicularis, un gusano blanco de 1 cm, de aspecto filamentoso, que en EE.UU. es responsable de millones de infecciones. Independientemente del estado socioeconómico, es más frecuente en los niños en edad escolar y muestra una elevada prevalencia en los miembros de la familia, en instituciones y en zonas superpobladas. La ingesta oral de los huevos inicia un ciclo vital de 15-43 días, que consiste en una adherencia temporal de las larvas al duodeno, ocupación y copulación de los gusanos adultos en el ciego e intestino adyacente y migración de las hembras grávidas por la noche fuera del ano para depositar miles de huevos en las regiones perianales y perinea-les. Aunque las larvas pueden reentrar por el ano, por lo general la reinfección del paciente y la de otros ocurre por la vía fecal-oral, sobre todo bajo las uñas de los dedos de las manos de los pacientes. La ropa interior y los animales con piel pueden actuar como fomites.43,44

Manifestaciones clínicas

y diagnóstico

Un gran proporción de pacientes permanecen asintomáti-cos y, a veces, puede ocurrir que los síntomas clásicos de prurito perianal, sueño inquieto e irritabilidad no sean más frecuentes entre los niños infectados que en los no infectados. En ocasiones el parásito emigra y produce vulvo-vaginitis-uretritis (lo más frecuente), salpingitis, prostatitis y patología intestinal, hepática y de otros órganos y sistemas. Algunas veces se observan también anorexia, pérdida de peso y trastornos de la personalidad (debido al estigma mal entendido que representa tener oxiuros). A menos que exista invasión peritoneal no se observa eosinofilia.

Los padres pueden observar gusanos en un niño infectado mediante el examen nocturno de los márgenes anales con linterna, aunque a veces los parásitos se confunden

con hilos blancos. La prueba de la cinta de celofán detecta el 50 % de las infecciones al primer examen y el 99 % si se hacen cinco determinaciones. Se coloca un trozo claro de cinta de celofán contra la zona de la región perianal a primeras horas de la mañana, se pone de cara contra la superficie de un portaobjetos de cristal limpio y se lleva a la consulta del médico para su examen microscópico.43,44

Tratamiento

Dado que la infección por oxiuros se disemina en las familias y puede ser asintomática, lo mejor es el tratamiento inicial de todos sus miembros. Los fármacos destruyen sólo los gusanos adultos, por lo que el tratamiento de los individuos sintomáticos, 2 semanas después del tratamiento inicial, puede mejorar las tasas de curación. El mebendazol a dosis única de 100 mg tanto para adultos como para niños es el que tiene menos efectos secundarios (raramente dolor abdominal y diarrea), pero no se debe usar durante el embarazo. Una alternativa eficaz es la suspensión de pa-moato de pirantel a una dosis única de 11 mg/kg (máximo,

1 g), aunque puede causar efectos gastrointestinales significativos.44 Las medidas preventivas, como los lavados frecuentes de las manos y las uñas, el evitar chupar los dedos y la descontaminación de la ropa, lugares de dormir y asientos del retrete pueden disminuir la infección, pero quizá no justifiquen el trauma psicológico y el estigma asociado a los oxiuros.43

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Modificación de la conducta en el niño

Un modo práctico para iniciar la modificación de la conducta de un niño es alabarlo cuando se porta bien, con lo que se consigue poner en práctica el principio del refuerzo positivo, eficaz para todos los grupos de edad y para muchas conductas. Un ejemplo común es el del niño de 3 años que sentado en la mesa no quiere empezar a comer. En tal caso, su madre puede alabarlo simplemente por el hecho de beber un poco de leche. Por lo general, el niño se acostumbra a este tipo de halagos y suele buscarlos para empezar a comer. Los padres a menudo se muestran escépticos ante este método y preguntan por qué han de interrumpir al niño, por ejemplo cuando está bien y juega con un rompecabezas. Si le interrumpe, la madre teme que dejará de mostrar esta buena conducta momentánea. Alabando la buena conducta del niño se consigue incrementar su autoestima y le ayuda a seguir portándose bien. En los niños más mayores, un ejemplo es admirar los resultados de un trabajo doméstico rutinario. El refuerzo positivo intermitente es también un método útil cuya eficacia se demostró

en principio cuando se recompensaba con alimento a unos ratones en el momento en que oprimían una tecla. Si en lugar de recompensarles con alimento siempre que oprimían la tecla sólo se les recompensaba de vez en cuando, mostraban una mayor diligencia en la tarea. No hay necesidad de enseñar a los padres a ser “intermitentes”, ya que “físicamente” son incapaces de alabar al niño cada vez que ven que se porta bien. Cuando resulta necesario, el refuerzo positivo puede complementarse con algo más que simples palabras de alabanza, como establecer un pacto con él para conseguir una recompensa. Aunque como recompensa con frecuencia se emplea darle algo para comer, un exceso puede producir obesidad. Otras recompensas positivas dependen de la edad y las necesidades del niño.

Periódicamente, también es necesario el castigo o refuerzo negativo. La descripción clásica es entrenar a un caballo para andar mostrándole una zanahoria en un palo frente a su morro. Por supuesto, la zanahoria es un ejemplo de refuerzo positivo. Si el caballo no anda, el entrenador lo castiga pegándole con el palo. Aunque este método puede funcionar o no para los caballos, en la práctica recomendamos los castigos no violentos. En nuestra sociedad existe una larga tradición de abofetear o de dar una zurra, pero las repercusiones actuales de los malos tratos infantiles y conyugales deben hacernos pensar sobre si es apropiado hoy día continuar con este tipo de castigos. El castigo físico es un ejemplo de agresión y no ofrece ninguna alternativa al niño.2

Una opción es el concepto de “tiempo de exclusión”.2 Esta forma de castigo es eficaz y puede adaptarse a muchos grupos de edad. El método del tiempo de exclusión puede comenzarse a cualquier edad después de los 2 años y continuarlo hasta los 12. Para aplicarlo se elige una “silla para estar durante el tiempo de exclusión” u otra localización, como una esquina o la escalera. Cuando el niño presenta una conducta indeseable, se le aparta diciéndole que permanezca en el lugar elegido durante el tiempo de exclusión. Lo ideal es disponer de un cronómetro y que el número de minutos de exclusión sea equivalente a su edad (p. ej., 5 minutos para un niño de 5 años de edad). Mientras permanezca en esa situación, no se le permitirá que juegue ni que pregunte nada, sino que sólo piense en cómo se ha portado. Cuando ha transcurrido el tiempo de exclusión, como bienvenida puede estrechársele en los brazos, dando así por finalizado el incidente. A veces los niños mayores requieren otros refuerzos negativos, como hacer una tarea extra o privarlos de algún privilegio. En ocasiones el padre o la madre deben ignorar la conducta inapropiada del niño. Finalmente, los niños deben ser capaces de autocontrolarse para poder incorporarse a la sociedad.