Otras anomalías de la conducción AV: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Los trastornos de la conducción en la vía nodo AV-His-Purkinje son fenómenos que aparecen con frecuencia y que oscilan desde el bloqueo AV de primer grado asinto-mático hasta el bloqueo AV de tercer grado potencialmente letal. Una descripción detallada de la fisiopatología y de la electrofisiología del bloqueo AV va más allá del objetivo de este capítulo, de modo que sólo se presenta un resumen de los tipos más frecuentes.

El bloqueo de primer grado (fig. 77.3a) suele estar provocado por un aumento del tono vagal o como efecto secundario de un fármaco (digoxina). Se caracteriza por un intervalo PR prolongado, de más de 0,2 segundos en un ECG por otra parte normal. A no ser que se acompañe de una bradicardia significativa, el tratamiento es innecesario.

Existen dos variedades de bloqueo AV de segundo grado. El de tipo Mobitz I (bloqueo de Wenckebach) (fig. 77.3b) suele ser pasajero, apareciendo tras la cirugía cardíaca, durante un IAM o durante la toxicidad por digital. Se caracteriza por la presencia de un intervalo PP constante, por la prolongación progresiva del intervalo PR, y por un acortamiento del intervalo RR, seguido por el bloqueo completo de un impulso auricular y la pérdida de un latido. Este ritmo puede ser percibido en la auscultación cardíaca como unos latidos agrupados seguidos por un latido perdido en forma regular. Generalmente el tratamiento es innecesario. Si aparecen una bradicardia e hi-poperfusión significativas, quizá sea preciso implantar un marcapasos cardíaco. El bloqueo de tipo Mobitz II (fig. 77.3c) se asocia a una lesión del sistema de His-Pur-kinje, con frecuencia a causa de una cardiopatía orgánica. Su aspecto en el ECG es el de un latido perdido después de una onda P normal, con unos intervalos PR constantes. Se asocia con frecuencia a retrasos de la conducción intraven-tricular y a un complejo QRS ligeramente ensanchado o atípico. Este patrón habitualmente no es transitorio y se asocia a lesión del sistema de la conducción, y quizá sea probable que progrese hacia el bloqueo cardíaco completo. Habitualmente suele estar indicado el tratamiento mediante un marcapasos cardíaco.

El bloqueo AV de tercer grado (bloqueo cardíaco completo) (fig. 77.3d) indica la ausencia completa de conducción AV. Está provocado por una cardiopatía orgánica grave. Las ondas P están presentes pero no son conducidas, y los complejos QRS habitualmente son atípicos y se hallan ensanchados, reflejando su origen en la unión o a nivel ventricular. A menudo la frecuencia ventricular es la frecuencia de “escape” idioventricular de 30 a 40 lat/min, pero pueden aparecer frecuencias cardíacas más rápidas o episodios de asistolia. Es necesario el tratamiento con un mar-capasos cardíaco.