Onicomicosis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las infecciones micóticas pueden afectar las uñas de los dedos de las manos o de los pies, siendo mucho más frecuentes en estos últimos. Las infecciones en las uñas de los pies afectan al 15-20 % de las personas de 40 a 60 años. Los agentes etiológicos responsables de estas infecciones son: Candida albicans, Trichophyton mentagrophytes o Trichophyton rubrum. Se conocen cuatro patrones clínicos característicos de infección ungueal.4 La onicomicosis subungueal distal es la variante más común y el signo más precoz es la presencia de manchas blancas en el borde de la placa ungueal. De forma gradual se produce un levantamiento de la placa ungueal, estriaciones en la uña e hiperqueratosis por debajo de ella. Al final, la uña se vuelve amarillenta, moteada y adquiere un aspecto apolvado,y el paciente se queja de dolor y de imposibilidad para ponerse los zapatos. Las onicomicosis superficiales blancas obedecen a T. mentagrophytes y tienen un carácter superficial. La placa ungueal no está engrosada. La onicomicosis subungueal proximal suele ser producida por la T. rubrum y ocurre en los enfermos con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). La infección tiene lugar dentro de la placa ungueal y la superficie se encuentra intacta. La onicomicosis por Candida se asocia a candidiasis mucocutánea crónica y afecta típicamente a las uñas de todos los dedos de la mano.

Dado que las infecciones micóticas de las uñas requieren un tratamiento de larga duración con medicamentos especialmente caros, se deberá confirmar la presencia de los hongos antes de iniciar el tratamiento antimicótico. Las células cornificadas del lecho ungueal contienen la mayor concentración de hongos, por lo que deberá tomarse la

muestra del lecho ungueal, tras recortar la parte distal de la uña.5 El diagnóstico se establece por pruebas con hidróxi-do potásico (KOH) y cultivo.

Tratamiento

El tratamiento de las infecciones ungueales micóticas es difícil y los medicamentos tópicos han demostrado ser ineficaces en la erradicación de la infección. A menudo es necesario realizar un tratamiento oral con griseofulvina durante 6-18 meses. La dosis recomendada de la presentación en micropartículas es de 10-15 mg/kg/día. Como consecuencia de la larga duración del tratamiento se recomienda realizar controles periódicos de las enzimas hepáticas y de los recuentos sanguíneos. Los nuevos anti-micóticos posiblemente son tan eficaces como la griseofulvina, pero la duración del tratamiento es menor. La administración de itraconazol a razón de 200 mg/día durante

3 meses (uñas de la mano) o 6 meses (uñas del pie) o en “pulsos”, en dosis de 400 mg/día durante 7 días al mes durante 4 meses, se ha asociado a índices elevados de respues-ta.6 Resultados similares se han obtenido con la terbinafi-na, en dosis de 250 mg/día durante 12 semanas,7,8 y el fluconazol, en dosis de 150 mg/semana durante 12 semanas.9 Una vez obtenida la respuesta clínica con un preparado oral, la administración tópica prolongada de antimicó-ticos puede evitar la reinfección.10

Otra opción terapéutica en la onicomicosis es la extirpación de toda la uña. Este tratamiento se debe reservar para los pacientes con uñas extremadamente dolorosas o deformadas. Tras la extirpación de la uña se puede aplicar fenol al 60 % para destruir la matriz e inhibir de esa manera su futuro crecimiento. Tras la extirpación se deberán utilizar antimicóticos tópicos.