Nódulo tirotóxico: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Un nódulo tiroideo que funciona con carácter autónomo puede producir una tirotoxicosis con los síntomas hiperti-roideos típicos. La exploración física revela un nódulo tiroideo, pero ninguno de los hallazgos específicos de la enfermedad de Graves. El diagnóstico se confirma por la

presencia de un ITL (o T4 libre) elevado, una TSH baja y un nódulo caliente en la gammagrafía con yodo radiactivo. La aspiración con aguja fina está indicada cuando el nódulo no parece caliente en la imagen gammagráfica, como ocurre con otros nódulos atóxicos (fig. 121.2).

El tratamiento suele consistir en la ablación con I131 o, en algunos casos, la intervención quirúrgica. Los fármacos antitiroideos no están indicados en los nódulos tirotóxicos. El desarrollo de hipotiroidismo tras la ablación con I131 es menos frecuente que en la enfermedad de Graves, aunque se ha registrado una prevalencia de hipotiroidismo a largo plazo del 40 %.16 Las indicaciones quirúrgicas son la presencia de un nódulo tirotóxico enorme o que aumenta de tamaño de forma progresiva u otros signos que sugieran cáncer de tiroides.2

El nódulo puede persistir tras el tratamiento ablativo, siendo necesario continuar el control del enfermo con exploraciones físicas para identificar cualquier aumento de tamaño. En el caso de que el nódulo o el tejido adyacente aumenten de tamaño será preciso realizar una nueva evaluación para excluir la posibilidad de una neoplasia maligna de tiroides. También es necesario el control periódico de un posible hipotiroidismo.