Neuropatía del nervio mediano (síndrome del túnel carpiano): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El síndrome del túnel carpiano es la más frecuente de todas las neuropatías por atrapamiento; a veces se observa un atrapamiento más proximal del nervio mediano en el antebrazo, sobre todo en los atletas (síndrome pronador, síndrome interóseo anterior).

Cualquier proceso que comprima el nervio mediano, intrínseca o extrínsecamente, puede provocar un síndrome del túnel carpiano. Los síntomas clásicos de este síndrome son el entumecimiento o las parestesias intermitentes en la distribución sensitiva del nervio mediano (cara palmar de los dedos pulgar, índice y medio, mitad radial del dedo anular y en los dos tercios radiales de la palma de la mano), dolor nocturno y dolor en reposo, con frecuencia asociados a debilidad del pulgar y atrofia de la eminencia tenar. La percusión del nervio mediano en el túnel carpiano puede provocar dolor o disestesias (signo de Tinel positivo). La flexión mantenida de la muñeca o algunas veces la extensión mantenida durante 60 segundos puede producir síntomas similares (prueba de Phalen positiva y prueba inversa de Phalen positiva, respectivamente).

Existen numerosas variaciones en la presentación clínica de este trastorno; sólo en contadas ocasiones se identifican en un mismo paciente todos los signos y síntomas típicos. Por lo general, el paciente se queja nada más de que tiene dolor nocturno que se alivia sacudiendo la mano. Cerca de un tercio de los pacientes presentan una extensión proximal del dolor hacia el antebrazo o incluso hasta el hombro; algunas veces puede ser el único síntoma del síndrome del túnel carpiano.4 No es raro este síndrome con datos electromiográficos negativos.

Aunque se han descrito muchos trastornos estrechamente relacionados con el síndrome del túnel carpiano, la mayoría sólo agravan una neuropatía existente.5 Por ejemplo, los nervios periféricos de los pacientes diabéticos son más proclives a las lesiones por compresión; por el contrario, un atrapamiento puede superponerse a una neuropatía diabética. La tenosinovitis de los flexores, que se localiza en el interior del túnel carpiano, ya sea producida por traumatismos, factores endocrinos, embarazo o procesos inflamatorios como la artritis reumatoidea, puede comprimir el nervio mediano. Se deben estudiar los factores de riesgo ocupacionales en cualquier paciente con síntomas de síndrome del túnel carpiano.

El tratamiento inicial del síndrome del túnel carpiano es conservador; de hecho, la mayoría de los pacientes mejoran sin tratamiento quirúrgico. La muñeca se puede inmovilizar en posición neutra o con una flexión dorsal de

15 grados a tiempo completo durante 3 semanas y luego sólo por la noche durante otras tres. La inyección de corti-coides en la vaina tenosinovial flexora debajo del retinácu-lo de los flexores puede ser eficaz; la mayoría de las veces, una respuesta positiva sólo confirma el diagnóstico y alivia temporalmente los síntomas. Se debe tener la precaución de no realizar la inyección en el mismo nervio mediano. Puede ser necesario repetir las inyecciones 2 o 3 veces. Si el síndrome del túnel carpiano es secundario a un traumatismo de repetición, será necesario modificar los hábitos de trabajo del paciente o incluso cambiarlos totalmente.

La intervención quirúrgica puede ser necesaria cuando fracasa el tratamiento conservador, cuando los síntomas intermitentes son graves o cuando existen pruebas objetivas nítidas de pérdida sensitiva constante, debilidad o atrofia tenar. Las mujeres gestantes que presentan un síndrome del túnel carpiano casi nunca requieren cirugía, ya que los síntomas suelen resolverse solos después del parto.