Mordeduras de arañas: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

En Norteamérica existen dos especies de arañas responsables de la mayoría de los problemas médicos relacionados con mordedura de esos animales. La reclusa parda (Loxosceles re-clusa) se encuentra sobre todo en las regiones del sur-centro de EE.UU. pero puede ser transportada a otras zonas. Es una araña pequeña (1-2 cm) de color entre bronce y pardo oscuro con un dibujo en forma de violín en la espalda. Produce un veneno que contiene esfingomielinasa D, causante de tumefacción endotelial, agregación plaquetaria y trombosis. La viuda negra (Lacrodectus mactans) es de color negro brillante con una marca en forma de reloj de arena roja en la parte ventral del abdomen. El veneno de la viuda negra contiene a-latrotoxina, una neurotoxina potente.

Cuadro clínico

Las mordeduras de la reclusa parda son inicialmente indoloras o sólo producen dolor ligero. Al cabo de 2 a 8 horas puede aparecer dolor local intenso. Es posible la formación de una mácula eritematosa o cianótica (“lesión en volcán”) en el punto de la mordedura, muchas veces seguida por una úlcera necrótica profunda que puede tardar meses en cicatrizar. La absorción sistémica de la toxina puede conducir a fiebre, malestar general, vómitos, exantema cutáneo e ictericia. Son posibles la hemólisis y la coagulación intravascular diseminada (CID). Hacia las tres semanas después de la mordedura pueden aparecer descamación de las extremidades, petequias y exantemas cutáneos.7

Las mordeduras de la viuda negra con frecuencia son indoloras, pero al cabo de entre 20 minutos y varias horas pueden aparecer dolor localizado, calambres y fascicula-ciones. El cuadro progresa con frecuencia hacia el dolor y la rigidez del abdomen, los hombros y la espalda. También se pueden observar signos dependientes del sistema nervioso autónomo como náuseas, vómitos, fiebre, inestabilidad, hipertensión y sialorrea.

Diagnóstico

El diagnóstico de mordedura por una araña es establecido con frecuencia por la propia víctima. Pero según un estudio, el 90 % de las mordeduras atribuidas a arañas se debían en realidad a otros insectos o eran manifestaciones

de diversos estados patológicos.8 Por esa razón se ha sugerido que en ausencia de evidencia concluyente sobre la identidad del culpable, tales lesiones deben ser anotadas en el historial médico como “mordedura por artrópodo, vector desconocido”.9

Tratamiento

La mayoría de las heridas por mordedura de araña sólo requieren comprobar la situación actual de la inmunización antitetánica y vigilar la posible aparición de signos de infección. Los síntomas locales se controlan con hielo, analgésicos y antihistamínicos.

Los síntomas sistémicos graves debidos a mordedura de la araña reclusa parda pueden necesitar tratamiento con corticoides enterales o parenterales. La dapsona, 50 a 100 mg diarios por vía oral durante 10 días, puede abortar el desarrollo de las lesiones cutáneas o mejorarlas. Se ha descrito un método nuevo basado en la colocación de un parche de nitroglicerina sobre la mordedura.10 Es probable que esta medida evite la vasoconstricción inducida por el veneno y la formación consiguiente de una úlcera.

Si se dispone de él, el antiveneno específico puede ser el tratamiento de elección para todos los envenenamientos significativos causados por arañas viuda negra11 (tabla 47.1). Los narcóticos parenterales, el diazepam intravenoso o el metocarbamol son útiles para los calambres musculares, al igual que los baños calientes prolongados. La solución de gluconato cálcico al 10 %, 0,1 a 0,2 ml/kg i.v. con vigilancia cardíaca, puede proporcionar alivio transitorio de los síntomas.

Prevención

La eliminación de los desperdicios, el taponamiento de las aberturas en las casas, el uso de guantes y pantalones largos, el empleo de insecticidas y el evitar las áreas con infestación intensa son las principales medidas preventivas contra las mordeduras de araña.