Malabsorción: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El síndrome de malabsorción es la incapacidad de absorber o digerir uno o más nutrientes. El grado de malabsor-ción depende del trastorno y del segmento intestinal afectado. A menudo los pacientes con malabsorción se quejan de diarrea profusa y maloliente, junto con pérdida de peso.3

Fisiopatología

El intestino delgado interviene en la absorción de nutrientes. El calcio, el hierro, los lípidos y el ácido fólico se absorben en el intestino delgado proximal. Los trastornos que impiden la absorción mucosa en esta región (p. ej., esprue celíaco, enfermedad de Whipple, gastroenteritis eosinofíli-ca) pueden ocasionar anemia microcítica, osteomalacia y malabsorción grasa. El íleon interviene en la absorción de la vitamina Bi2 y los ácidos biliares. La resección quirúrgica de esta área o su afectación con la enfermedad de Crohn o un linfoma puede ocasionar anemia microcítica, diarrea y pérdida de peso.

Abordaje clínico del paciente con malabsorción

Para evitar procedimientos y pruebas innecesarias se precisan una anamnesis y una exploración física completas. Al evaluar una malabsorción, la utilización de un abordaje esquemático acelera la investigación y asegura un diagnóstico correcto:

1. La tinción de Sudán para la detección de grasa fecal es una prueba de cribado cualitativa sencilla y fiable. Cuando una pequeña cantidad de heces, suero salino y ácido acético se calienta sobre un portaobjetos y se añade colorante Sudán aparece un gran número de gotitas de grasa.

2. La determinación cuantitativa de grasa fecal en una muestra de heces de 72 horas mientras se efectúa una dieta con 100 g de grasa todavía es el principal análisis para la detección de la malabsorción grasa. Una cantidad de grasa fecal que exceda los 7 g/24 horas señala el diagnóstico de malabsorción grasa.

3. La prueba de la D-xilosa controla la integridad de la mucosa del intestino delgado. La D-xilosa es una pen-tosa de cinco carbonos que se absorbe a través de la mucosa intestinal intacta. Se administra por vía oral una dosis de 25 g, se obtiene una muestra de orina de 5 horas y se determina el nivel sérico a las 2 horas. Un individuo normal secreta más de 5 g de D-xilosa en la orina. Si el nivel de D-xilosa es anormal, debe efectuarse una endoscopia superior del intestino delgado con biopsia y aspiración para cultivos, con el propósito de descartar una enfermedad mucosa o un sobrecreci-miento bacteriano. Si la prueba de D-xilosa es normal, debe tenerse en cuenta la posibilidad de un origen pancreático.

Cuando se ha demostrado la existencia de una malab-sorción, el tratamiento se dirige contra la causa subyacente.