Luxación de la rótula: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La luxación rotuliana ocurre a consecuencia de un traumatismo en la rodilla o cuando un deportista cambia de dirección y luego hace fuerza en la pierna. Es más frecuente en los adolescentes y en los deportistas con un genu varo importante.

Diagnóstico

La luxación suele ser externa, pero a veces también se desgarran la zona interna de la cápsula articular y el retinácu-lo (“túnel fibroso”), lo cual simula la presencia de un esguince del LLI (que en ocasiones también se observa asociado a la luxación). Ésta suele reducirse de manera espontánea; el deportista presenta una rodilla tumefacta y dolorosa a causa de la hemartrosis, así como dolor a la palpación en la zona interna de la cápsula. Si con la rodilla en ligera extensión se ejerce presión externa sobre la rótula, el paciente presenta resistencia y molestias.

Tratamiento

Si no existen signos evidentes de fractura, puede intentarse reducir la luxación mediante la extensión de la rodilla. A veces resulta útil dar masajes en los músculos de la pantorrilla y pedir al deportista que se relaje. A medida que permite extender más y más la rodilla, se ejerce una presión justo en la línea media de la zona rotuliana externa. Con esta maniobra, la rótula debe reducirse en segundos o minutos. Si el explorador encuentra dificultades en la realización de la maniobra, quizás existe una fractura o un fragmento de cartílago desplazado, en cuyo caso hay que colocar una férula y derivar al paciente a un servicio de urgencias para llevar a cabo una exploración radiológica y la reducción. El tratamiento posterior a la reducción consiste en reposo, hielo, compresión y elevación, junto con el uso de muletas si el paciente no puede caminar. La pierna debe estar elevada mientras persista el edema y se iniciarán de inmediato ejercicios de reforzamiento del cuádriceps para prevenir la atrofia.