Lupus eritematoso cutáneo: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Se conocen dos formas diferentes del lupus eritematoso (LE) cutáneo: el crónico y el subagudo.

El LE cutáneo crónico (LE discoide) se asocia a una incidencia baja de enfermedad sistémica. Es más común en las mujeres y alcanza un máximo en la cuarta década de la vida. La incidencia de LE cutáneo crónico en las mujeres de raza blanca es de 3 por 100.000 y en las de raza negra, de 8 por 100.000. Los anticuerpos antinucleares (AAN), anti-dsDNA y la velocidad de sedimentación globular (VSG) suelen estar dentro de los límites normales.

El LE cutáneo subagudo es una forma menos conocida que abarca todo el espectro de manifestaciones asociado al LE. Los AAN, dsDNA, la preparación LE y la VSG, en este subgrupo, resultan positivos a menudo. Además, se observan manifestaciones cutáneas del lupus eritematoso sistémico.

Presentación clínica

La cara es la región más afectada por el LE cutáneo crónico, aunque puede presentarse en cualquier otra superficie del cuerpo. Las lesiones comienzan por lo general como placas rojas con una superficie plana y una escama muy adherente. Ésta penetra en el folículo piloso y produce un tapón folicular. Luego, se presenta una atrofia epidérmica y dérmica que da lugar a cicatrices deprimidas de color blanco o hipopigmentadas, lisas, con telangiectasias y alopecia cicatrizal. Conforme se engrosan las placas aparece el LE discoide hipertrófico.

El LE cutáneo subagudo puede adquirir un aspecto pa-puloscamoso o anular-policíclico. Ambas formas suelen afectar el tronco y resulta raro observar lesiones por debajo de la cintura. Además, por lo general estas lesiones se producen en las zonas expuestas al sol. El taponamiento folicular, la atrofia y la cicatrización se presentan en menos ocasiones en el LE cutáneo subagudo que en el LE cutáneo crónico. La hipopigmentación también suele remitir. Sin embargo, el LE cutáneo subagudo recidiva con mayor facilidad. Otras manifestaciones consisten en fotosensibilidad, telangiectasias, artritis y vasculitis.

Tratamiento

Todo enfermo con LE debe evitar la exposición directa a la luz solar y utilizar protectores solares. Los esteroides por vía tópica representan el tratamiento de elección en el LE cutáneo. El esteroide sólo se aplica sobre las lesiones activas. Los antipalúdicos y la dapsona constituyen alternativas cuando fracasan los corticoides por vía tópica. Se conside-

ra que la hidroxicloroquina es un fármaco seguro, aunque obliga a realizar exámenes oculares periódicos.2 Otros tratamientos consisten en corticoides por vía oral, azatiopri-na, metotrexato e isotretinoína.