Leucoplasia vellosa: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Debido a su asociación con el síndrome de inmunodefi-ciencia adquirida (SIDA), la leucoplasia vellosa es una lesión oral importante. En la actualidad se la considera como uno de los “signos de alarma” dermatológicos precoces de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), ya que el 75 % de las personas en las que se diagnostica esta lesión presentan SIDA antes de los 3 años.9 Esta lesión puede parecer desde el punto de vista clínico similar a una leucoplasia idiopática o asociada al tabaco. Lo más frecuente es que se manifieste en forma de una lesión arrugada, blanquecina y asintomática localizada en los bordes laterales de la lengua. Sin embargo, como sucede con otras lesiones leucoplásicas, también puede afectar la mucosa bucal, el suelo de la boca o el paladar. El diagnóstico diferencial debe establecerse con candidiasis, otras leu-coplasias, liquen plano e hiperplasia traumática. Como sucede con otras lesiones leucoplásicas orales, el diagnóstico definitivo se establece mediante biopsia. Desde el punto de vista histopatológico, la leucoplasia vellosa revela la

presencia de un epitelio engrosado, con hiperqueratosis, paraqueratosis y coilocitosis. El término “velloso” hace referencia al hallazgo histológico de proyecciones de aspecto piloso del epitelio queratinizado. Con frecuencia se encuentra una infección candidiásica coexistente y por esta razón resulta frecuente que también se identifiquen hifas en el estudio histológico.

Pese al hallazgo asociado de Candida, es probable que la etiología de la leucoplasia vellosa sea vírica. A partir de las lesiones se han identificado virus de Epstein-Barr y virus del papiloma humano, pero no VIH. Se recomiendan protocolos de tratamiento antivírico, después de que en un estudio se demostrara una respuesta favorable con aciclo-vir en cinco de seis enfermos con leucoplasia vellosa bucal.9