Lesiones meniscales: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Las lesiones de los meniscos ocurren a causa de un mecanismo de torsión o rotación de la rodilla asociado a flexión intensa e hiperextensión. Los síntomas consisten en dolor, derrames recurrentes y chasquidos, asociados a una limitación de la movilidad. A veces los colgajos meniscales quedan atrapados en la cavidad articular, con lo que la rodilla queda bloqueada o “clavada”.

Diagnóstico

Los desgarros meniscales se manifiestan por dolor o molestias a la palpación en la línea articular interna o externa, tanto en hiperflexión como en hiperextensión. Esta lesión debe diferenciarse del esguince ligamentoso, trastorno en el que se presentan molestias a la palpación de la totalidad del ligamento lateral interno. Si estando la rodilla flexio-nada a unos 90 grados, aparece dolor en la rodilla cuando se realiza una rotación externa del pie, ello es signo de lesión del menisco interno (prueba de McMurray).

Tratamiento

Tras una lesión de menisco, el deportista debe seguir la regla ya mencionada de reposo, hielo, compresión y elevación. El médico debe insistir en que el paciente use muletas para evitar una sobrecarga de peso al andar mientras no

hayan remitido el dolor y el edema. En la mayoría de los casos el paciente debe ser derivado al traumatólogo para la reparación artroscópica de la lesión meniscal. El seguimiento debe planificarse de modo que permita iniciar un programa de rehabilitación y que el paciente pueda reanudar pronto la actividad deportiva.