Lesiones del pulgar y de los dedos de la mano: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

En la mano, las lesiones de las articulaciones falángicas distales por extensión ocurren tras la avulsión (con fractura o sin ella) de un tendón extensor en la falange distal, con la consiguiente aparición del llamado “dedo en martillo” o “dedo péndulo”. Las lesiones de las articulaciones falángi-cas proximales ocurren tras la avulsión de la zona central de la falange distal, con la aparición de la deformidad por flexión llamada “dedo en ojal o en boutonniere). El esguince de la articulación metacarpofalángica (MCF) del pulgar (“pulgar del guardabosques”) está causado por una caída sobre una mano extendida, con la consiguiente abducción forzada del pulgar.

Diagnóstico

Si existen roturas de tendones extensores, las articulaciones falángicas están flexionadas y el paciente es incapaz de realizar un movimiento de extensión. En el llamado “pulgar del guardabosques” se observa una tumefacción y un dolor en la cara cubital de la articulación MCF que empeora al intentar hacer una abducción o extensión del dedo. El desgarro completo del ligamento cubital se manifiesta por una acusada laxitud en la extensión completa.

Tratamiento

En todas las lesiones antes mencionadas hay que realizar radiografías para descartar las avulsiones y fracturas intra-articulares, ante cuya presencia hay que derivar al paciente al traumatólogo. En las lesiones tendinosas por extensión se necesita colocar una férula continua en extensión en la articulación interfalángica distal durante al menos 6 semanas. En el “pulgar del guardabosques”, el tratamiento consiste en una férula de protección o un enyesado tipo espiga durante 4 a 6 semanas. Para prevenir una excesiva abducción del pulgar puede fijarse éste al índice mediante una cinta adhesiva para que no se mueva. El desgarro completo del ligamento cubital exige un tratamiento quirúrgico por el traumatólogo.17 Los esguinces poco importantes suelen solucionarse en 3 o 4 semanas.