Intoxicación por (abuso de) opiáceos: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La heroína es el opiáceo objeto de abuso más común. Las visitas al servicio de urgencias relacionadas con abuso de opiáceos se han duplicado en EE.UU. desde 1990 hasta 1995. La sobredosis de opiáceos se puede encontrar en consumidores nuevos, en antiguos adictos que dejaron de consumirlos y perdieron la tolerancia a esas drogas, siempre que aumenta la pureza de la droga distribuida en las calles y cuando la heroína es sustituida por un opiáceo más potente (p. ej., fentanilo). Se producen casos raros de so-bredosis grave en traficantes que han tenido que ingerir la droga en bolsas. De modo habitual, la historia de abuso de heroína se puede obtener del paciente, de sus amigos o familiares, o de los registros hospitalarios.

Los signos y síntomas de la sobredosis de opiáceos comprenden estupor, miosis, hipotensión, bradicardia y disminución de los ruidos intestinales. Muchas veces existen marcas de agujas. En los casos más graves se puede producir depresión respiratoria con apnea y edema pulmonar.22 La sobredosis de meperidina o propoxifeno puede provocar convulsiones. La detección selectiva de tóxicos en la orina descubre la mayoría de los opiáceos (excepto el fentanilo).

La naloxona es el fármaco de elección en casos de sobredosis de opiáceos. Una dosis intravenosa inicial de 0,4 a 2,0 mg suele anular los efectos de los opiáceos. Esa dosis se puede repetir cada 2 o 3 minutos hasta un total de 10 a 20 mg. Se necesitan dosis más altas de naloxona para las intoxicaciones por codeína, propoxifeno y pentazocina. Los pacientes con edema pulmonar deben ser intubados. Cuando sea necesaria se empleará la ventilación con presión terminospiratoria positiva. Los diuréticos y la digital no son eficaces para tratar el edema pulmonar inducido por opiáceos. Se ha publicado que las dosis altas de nalo-xona pueden causar edema pulmonar. La vida media de la naloxona es más corta que la de la mayoría de los opiáceos, por lo que quizá resulte necesario repetir las dosis. En casos de sobredosis por propoxifeno o metadona se puede utilizar un goteo intravenoso de naloxona (0,2 a

0,8 mg/h). Algunos autores aconsejan dar de alta a los pacientes con sobredosis de heroína si se hallan estabilizados, en vez de ingresarlos.23 En casos de intento de suicidio, empleo de otros fármacos potentes o duda sobre el opiáceo consumido, el paciente debe ser ingresado para su observación.

Las embarazadas adictas a la heroína o bajo mantenimiento con metadona plantean un problema especial. Debido al serio peligro de complicaciones fetales, en estas mujeres no se deben suspender los opiáceos. Se deben mantener con metadona durante el embarazo. El síndrome de abstinencia neonatal se caracteriza por hiperactividad, irritabilidad, hiperreflexia, bostezos, taquipnea, temblor y convulsiones mioclónicas, alteración del patrón del sueño, vómitos y diarrea. Se hará todo lo posible para modificar el medio ambiente del lactante y reducir los estímulos externos. Para tratar el síndrome de abstinencia en los recién nacidos se usan el fenobarbital y el elixir paregórico.24