Infecciones por el virus de la varicela-zoster: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Hay dos formas de infección provocadas por el virus de la varicela-zoster (VVZ): la varicela y el herpes zoster. La varicela es la infección primaria y el herpes zoster se considera como una recrudescencia del virus latente presente en los ganglios de la raíz dorsal de los nervios. La infección por el VVZ puede ser especialmente grave en pacientes in-munodeprimidos. Recientemente se ha comercializado una vacuna para la varicela, tanto tiempo esperada, que parece eficaz.22

La infección primaria, varicela, se adquiere por lo general a través de las gotitas de saliva. Tras un período de incubación de unos 14 días, los niños empiezan a presentar el exantema. Los adultos pueden tener pródromos, con dolor de cabeza, vómitos e hipertermia. Los pródromos son infrecuentes en los niños, pero si existen es posible que el niño padezca una neumonía varicelosa.2 Aparecen máculas eritematosas diseminadas por todo el cuerpo, en particular en la cabeza y en el tronco. Al cabo de varias horas, las manchas se convierten primero en pápulas pequeñas y después en vesículas de pared muy fina. Alrededor de cada vesícula existe un anillo delgado de eritema. Según avanza la infección aparecen oleadas sucesivas de vesículas a medida que se rompen las antiguas, convirtiéndose en costras. Las lesiones siguen apareciendo durante 5 días en pacientes inmunocompetentes. Al cabo de 2 semanas, las últimas lesiones cutáneas se transforman en una costra pardusca que se desprende 2-3 semanas más tarde sin dejar cicatriz.

Aunque la mayoría de los pacientes con varicela se recuperan sin dificultad, pueden aparecer varias complicaciones. Puede existir una infección bacteriana secundaria de las lesiones de la piel por Streptococcus o Staphylococcus aureus, que requerirá tratamiento con antibióticos. También puede producirse una afectación del SNC en forma de mielitis transversa, ataxia con irritación meníngea, meningitis aséptica y síndrome de Reye. La neumonía por varicela es también una complicación importante, más frecuente en los adultos. También son más frecuentes en éstos complicaciones como las miocarditis, las lesiones de la córnea, las nefritis, las artritis, las diátesis hemorrágicas, la glo-merulonefritis aguda y la hepatitis.

En la actualidad se dispone de una vacuna contra la varicela muy recomendable.23 Los programas de inmunización frente a la enfermedad parecen eficaces. Quizás, estos programas disminuyan de modo espectacular la incidencia de la varicela y sus complicaciones en el futuro.24

Se cree que el herpes zoster es el resultado de la reactivación del VVZ acantonado en los ganglios de la raíz dorsal de los nervios. En pacientes inmunocompetentes, las lesiones siguen un patrón segmentario definido por la

distribución de los nervios sensitivos que surgen a partir de los ganglios de las raíces posteriores. Pueden existir pródromos, que consisten en malestar general y discreta elevación de la temperatura. También puede presentarse dolor a lo largo del dermatoma de la raíz nerviosa afectada, como síntoma prodrómico o en cualquier momento de la enfermedad. A lo largo del dermatoma afectado aparece un exantema similar al de la varicela (fig. 116.4). Lo típico es que el exantema sea unilateral y no atraviese la línea media. El exantema y las costras que lo sustituyen tienen una duración menor que los de la varicela y la enfermedad no suele durar más de 10 días. Los pacientes con probable riesgo de complicaciones pueden beneficiarse del tratamiento con aciclovir, aunque faltan estudios definitivos al respecto. Los pacientes inmunocomprometidos suelen ser tratados con vidarabina o aciclovir por vía parenteral, aunque cada vez existen más preparados antivíricos eficaces. Una complicación desagradable y temida es la neuralgia postherpética que se acompaña de un dolor persistente en la zona de la erupción. No se dispone de pruebas convincentes de que el tratamiento con agentes antivíricos pueda prevenir por sí solo esta complicación, aunque puede resultar útil la administración de aciclovir y prednisona combinados.25 Para el tratamiento de la neuralgia post-herpética resulta útil la capsaicina tópica.10

Existen varios patrones de herpes zoster frecuentes o dignos de mención, como el zoster oftálmico, el de la segunda y la tercera ramas del trigémino y el zoster ótico. En el herpes zoster oftálmico está implicada la primera rama del nervio trigémino, que afecta la frente, el área periorbi-taria y la nariz. La presencia de una lesión herpética en la punta de la nariz indica que el paciente tiene también un riesgo mayor de afectación corneal y conjuntival. Estos pacientes deben ser valorados lo antes posible por un oftalmólogo. El herpes zoster de la segunda y tercera ramas del trigémino es frecuente y suele afectar también la mucosa bucal. Por último, el herpes zoster ótico afecta el oído externo y, en algunas ocasiones, el interno. Puede aparecer una parálisis de los pares acústico y facial, dando lugar al síndrome de Ramsey Hunt. Más de dos tercios de los pacientes con este síndrome experimentan hipoacusia.

El aspecto característico de las lesiones inducidas por el VVZ es, por lo general, tan evidente que puede asegurarse la etiología. En los casos difíciles se dispone de la posibilidad de realizar un cultivo, así como de diversas pruebas inmunológicas.

Ya existe la vacuna contra la varicela, cuyos primeros resultados son esperanzadores. Al parecer, la inmunización disminuye de modo significativo la incidencia de va-rizela zoster, incluso en los enfermos con riesgo a causa del

cáncer.26