Infección por Chlamydia: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La infección por Chlamydia es la ETS más frecuente en EE.UU.6 Las tasas de infección van desde un 3 % en los varones y mujeres de la población asintomática hasta el 20 % en el cribado que se hace habitualmente en las consultas especializadas de ETS.7 Su prevalencia es máxima en las adolescentes varones que mantienen relaciones sexuales.6 No presentan sintomatología hasta 2/3 de las mujeres y 1/4 de los varones infectados7. La actividad sexual continuada de las personas infectadas y asintomáticas no tratadas contribuye al incremento de la transmisión de las infecciones por Chlamydia.

Síntomas

Los varones pueden permanecer asintomáticos o presentar uretritis con disuria, secreciones uretrales mucosas o purulentas, epididimitis con dolor testicular, proctitis (con dolor rectal, tenesmo y secreciones) y conjuntivitis. Por su parte, las mujeres pueden estar también asintomáticas o

presentar disuria con piuria estéril (síndrome uretral agudo), cervicitis con secreciones vaginales, enfermedad pélvica inflamatoria (con dolor abdominal y pelviano), proctitis (con dolor rectal, tenesmo y secreciones) y conjuntivitis.

Diagnóstico

El diagnóstico electivo de la infección por Chlamydia trachomatis es el cultivo, con una especificidad de casi el 100 %. Sin embargo, la realización de los cultivos es técnicamente difícil y para tener los resultados hay que esperar entre 3 y 7 días.6 Las muestras para los cultivos deberán tomarse en las siguientes localizaciones: en las mujeres así como en los varones asintomáticos, en la uretra, en los lactantes, en la nasofaringe; en las muchachas en edad prepu-beral, en la vagina; y a cualquier edad, en el recto.6 También está indicado realizar el cultivo en las poblaciones de bajo riesgo para descartar un resultado falso positivo y en los casos medicolegales. En las poblaciones de alto riesgo pueden emplearse unas pruebas diagnósticas más rápidas, sensibles y que no precisan realizar cultivos, como el examen directo de anticuerpos fluorescentes (DFA), el in-munoanálisis enzimático (EIA) y la prueba de hibridación del ácido nucleico (prueba del AdN). Estas pruebas presentan aproximadamente la misma especificidad que los cultivos (96%-99%), pero su sensibilidad es inferior (70 %-90 %).6

El diagnóstico de la infección por Chlamydia se realiza recogiendo una muestra del endocérvix, la uretra, el recto o la conjuntiva en las mujeres, y de la uretra, el recto o la conjuntiva en los varones (en ambos casos, según las indicaciones oportunas). Para que los resultados sean lo mejores posible, es esencial que la recogida de las muestras para Chlamydia se realice de manera adecuada. Estas muestras deben obtenerse tras haber recogido otras para realizar la tinción de Gram, el frotis de Papanicolaou (Pap) y el cultivo de Neisseria gonorrhoeae. En las mujeres, antes de la recogida de la muestra hay que extraer meticulosamente la mayor cantidad posible de moco exocervical. Acto seguido, se introduce el escobillón de recogida (el más oportuno o el que va junto con el equipo) de 1 a 2 cm dentro del conducto endocervical y se realiza un movimiento de rotación durante 10-30 segundos.8 Al retirar el escobillón hay que evitar el contacto con las paredes vaginales. Las muestras uretrales se recogen introduciendo el escobillón en la uretra de 1 a 2 cm en las mujeres y de 2 a 4 cm en los varones. A continuación se realiza un movimiento de rotación (como mínimo, una vuelta completa durante 5 segundos) y después se coloca en el medio de transporte apropiado o se utiliza para preparar un examen en fresco. El diagnóstico de uretritis se realiza al demostrar, en un frotis de una muestra intrauretral recogida mediante el escobillón, la presencia de 5 o más leucocitos polimorfonucleares por campo de inmersión en aceite.9 En las mujeres, tanto la observación de una cervicitis mucopurulenta de coloración amarilla como la demostración al microscopio de 10 o más leucocitos polimorfonucleares por campo (x 1.000) en una muestra endocervical sometida a la tinción de Gram, son ambas altamente sugestivas de un diagnóstico de infección por Chlamydia.10 En los adolescentes varones que

mantienen relaciones sexuales, el cribado de la uretritis puede realizarse en una muestra de orina con una tira reactiva para la esterasa leucocitaria. Si la prueba es positiva hay que pensar en la presencia de infección, pero deben realizarse otras pruebas más específicas para C. trachomatis y N. gonorrhoeae.6

Tratamiento

El tratamiento de las infecciones uretrales, endocervicales y rectales por C. trachomatis no complicadas puede realizarse con los siguientes antibióticos:

Doxiciclina, 100 mg por vía oral (p.o.) dos veces al día (2/día) durante 7 días (no es recomendable durante el embarazo), o

Azitromicina, 1 g, p.o., en dosis única (no es recomendable durante el embarazo), u Ofloxacino, 300 mg, p.o., 2/día durante 7 días (no es recomendable en los adolescentes de 17 años o menos, ni en las embarazadas), o Eritromicina base, 500 mg, p.o., 4/día durante 7 días, o Etilsuccinato de eritromicina, 800 mg, p.o., 4/día durante 7 días, o

Sulfisoxazol, 500 mg, p.o., 4/día durante 10 días (esta pauta se considera de eficacia inferior a las anteriores).6

El tratamiento de las infecciones por C. trachomatis en las mujeres embarazadas puede realizarse con:

Eritromicina base, 500 mg, p.o., 4/día durante 7 días.

Si no toleran esta pauta, puede utilizarse:

Eritromicina base, 250 mg, p.o., 4/día durante 14 días, o Etilsuccinato de eritromicina, 800 mg, p.o., 4/día durante 7 días, o

Etilsuccinato de eritromicina, 400 mg, p.o., 4/día durante 14 días.

Si no toleran la eritromicina, puede utilizarse: Amoxicilina, 500 mg, p.o., 3/día durante 7-10 días.6,11

Prevención

La prevención primaria de la infección por Chlamydia debe realizarse recomendando cambios de conducta que reduzcan el riesgo de adquirir o de transmitir la enfermedad. Estas conductas consisten en diferir la edad de la primera relación sexual, disminuir el número de compañeros sexuales, seleccionar con cuidado el compañero sexual y utilizar métodos anticonceptivos de barrera (preservativos). Es importante la identificación y el tratamiento de los pacientes con infección genital por Chlamydia antes de que infecten a sus compañeros sexuales o, si se trata de mujeres embarazadas, antes de que infecten a sus hijos. La prevención secundaria de la infección por Chlamydia se consigue mediante el cribado de las poblaciones de alto riesgo para identificar y tratar las infecciones asin-tomáticas, realizar el tratamiento de las compañeras sexuales de los varones infectados e identificar procesos como la

cervicitis mucopurulenta y el síndrome uretral.6 Deben llevarse a cabo pruebas anuales para descartar una infección por Chlamydia en los siguientes casos: mujeres con cervicitis mucopurulenta, mujeres menores de 20 años que mantienen relaciones sexuales, mujeres de 20-24 años que utilizan sólo esporádicamente métodos anticonceptivos de barrera o que durante los últimos 3 meses han mantenido relaciones sexuales con uno o más compañeros sexuales nuevos e, igualmente, en las mujeres mayores de 24 años que emplean sólo esporádicamente dichos métodos o que en los últimos 3 meses han mantenido relaciones sexuales con uno o más compañeros sexuales nuevos. En cambio, en las mujeres menores de 20 años no es necesario descartar la infección de nuevo si, desde la última prueba, sólo han mantenido relaciones sexuales con un mismo compañero sexual que, a su vez, tampoco las ha tenido con otras personas.6 Es esencial realizar el tratamiento de los compañeros sexuales de las personas infectadas.