Infección del tracto urinario crónica en los ancianos: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La incidencia de bacteriuria se hace prácticamente nula en los varones después de la primera infancia, y vuelve a aumentar al final de la vida adulta cuando entran en juego factores obstructivos. En los ancianos aumenta la frecuencia de infección con síntomas y de bacteriuria asintomática. La incidencia de ITU se eleva de manera progresiva en ambos sexos con el transcurso de los años durante la última parte de la vida.1 El lugar de residencia ayuda a predecir la incidencia. Se han calculado las cifras siguientes para sujetos de edad superior a 65 años: en el hogar 20 % de las mujeres y 10 % de los varones y en residencias de ancianos 25 % de las mujeres y 20 % de los varones. En los hospitales la incidencia es alta en ambos sexos.23 Durante la vejez se observa un patrón dinámico de afectación con rotación rápida entre los casos de bacteriuria y de ITU.23

Al llegar a la edad avanzada entran en juego muchos factores que tienden a equilibrar la frecuencia de ITU en los varones y las mujeres: falta de estrógenos en las mujeres, deficiencia de la secreción prostática en los varones24 y anomalías relacionadas con la adherencia bacteriana en ambos sexos23.

Mientras que la E. coli y el Staphylococcus saprophyticus son las causas más comunes de ITU en los adultos jóvenes, en los ancianos se aprecia un cambio significativo de los microorganismos causales. En particular no suele encontrarse S. saprophyticus. La infección por E. coli disminuye de frecuencia en las mujeres, y en los varones pueden predominar los gérmenes grampositivos.25 Este cambio hacia patógenos distintos de E. coli puede atribuirse a un aumento de la frecuencia de hospitalización en los individuos de edad avanzada.23

Un tema de debate que en la actualidad se ha ido aclarando es que la bacteriuria asintomática no parece modificar la mortalidad en las mujeres ancianas.26 Los estudios previos habían apuntado en ambas direcciones,27 y algunos de ellos demostraron con claridad un aumento de la incapacidad funcional aunque no estuviese claro el efecto sobre la mortalidad.28

En esencia la infección del tracto urinario inferior se presenta con disuria, polaquiuria y micción imperiosa. La infección del tracto urinario superior se puede manifestar con signos de fiebre, escalofríos y dolor y molestias en la zona lumbar. En un porcentaje significativo de casos, quizás en el 20 %, tales signos y síntomas faltan o están oscurecidos por un cuadro en el que predomina la alteración del estado mental, junto con síntomas y signos gastrointestinales variables (náuseas y vómitos, molestias abdominales) e incluso síntomas respiratorios.23 Por otra parte, no todas las alteraciones inespecíficas del “estado mental” pueden atribuirse a ITU y resulta incorrecto centrarse sólo en la terapia antibiótica.24 Una cuestión difícil de aclarar es si la bacteriuria tiene carácter realmente asintomático en los ancianos. El análisis de orina es algo más fiable en los varones que en las mujeres, pero por desgracia no permite prescindir del cultivo en los ancianos, a diferencia de lo que sucede muchas veces en las personas más jóvenes.

El tratamiento de la ITU en los ancianos se estudia en apartados específicos de este capítulo: infección recurrente en las mujeres, ITU complicada e ITU relacionada con el uso de sondas. Los antibióticos de elección se enumeran en la tabla 95.1. El consumo regular de zumo de arándano (300 ml/día) parece disminuir la frecuencia tanto de bacte-riuria como de piuria, con descenso del número de infecciones sintomáticas y del uso de antibióticos.29