Impétigo: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El impétigo es una infección cutánea superficial frecuente que se subclasifica si aparecen vesículas grandes. Esta sub-clasificación no resulta tan útil como se creía en otra época, porque el Staphylococcus aureus puede asociarse a cualquiera de los patrones de impétigo.4 La enfermedad es más frecuente en los niños, aunque en ocasiones también se observa en adultos. Por lo general, quienes la sufren no padecen una enfermedad sistémica, aunque en algunas ocasiones se puede observar la presencia de adenopatías.

El impétigo contagioso de vesículas pequeñas comienza con máculas rojizas pequeñas que evolucionan a vesículas llenas de agua. Las vesículas, que están rodeadas de una fina banda de eritema, se rompen rápidamente, apareciendo una zona costrosa de color miel. En el impétigo ampo-lloso la lesión inicial tiende a ser una ampolla grande y fláccida, que se vuelve rápidamente turbia y purulenta.

Con frecuencia es necesario administrar antibióticos por vía sistémica, y basta con un tratamiento tópico con agentes como las mupirocinas.5 Si se presentan casos de nefritis postestreptocócica en la comunidad, puede ser más urgente administrar un tratamiento con antibióticos por vía oral o parenteral.6 El tratamiento sistémico debe ser administrado también a los pacientes con eccema. La enfermedad se contagia entre los niños y por ello representa un problema importante en los colegios, los centros de día y las guarderías. El riesgo de diseminación también puede justificar un tratamiento oral más agresivo. Se puede prevenir una mayor diseminación si se le cortan las uñas al niño y se cambia con frecuencia su ropa y la de la cama.

Algunas cepas de estafilococos producen una exotoxina que causa exfoliación. Se puede producir el síndrome esta-filocócico de la piel escaldada, con exfoliación de grandes superficies de la piel. Esta enfermedad aparece con mayor fre-

cuencia en lactantes y pacientes inmunodeprimidos. En este grupo de enfermos está justificado el tratamiento sis-témico del impétigo con un agente antiestafilocócico, junto con otras medidas de ayuda adicionales.6

Para el tratamiento por vía sistémica se emplean preparados antiestafilocócicos. La penicilina ya no resulta eficaz y se desaconseja.7 Los preparados recomendados por vía sistémica son las penicilinas sintéticas resistentes a la peni-cilasa (p. ej., la dicloxacilina), la eritromicina, las cefalospo-rinas orales de primera generación (p. ej., la cefalexina) y la clindamicina. Hoy es frecuente observar cepas de S. aureus resistentes a la eritromicina en el laboratorio, pero son raros los casos de fracaso terapéutico (fig. 116.2).8 Una vez curado el impétigo puede quedar una coloración residual o un eritema locales durante varias semanas.