Hipotensión postural en el anciano: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La hipotensión postural u ortostática se define como una disminución de la presión arterial sistólica de al menos 20 mmHg, un minuto después de que un paciente pase del decúbito supino a la bipedestación. En los ancianos que viven en la comunidad la prevalencia va del 10 % al 30 %. Aunque los síntomas de presentación pueden ser un síncope o presíncope, los ancianos con hipotensión postural a veces se quejan sólo de síntomas inespecíficos, como debilidad, fatiga o dificultades para concentrarse.

Las causas más frecuentes de hipotensión postural en los ancianos son el “desacondicionamiento” (con pérdida de los reflejos autónomos compensadores) y los fármacos (sobre todo los diuréticos, antidepresivos tricíclicos, neu-rolépticos, antihipertensivos y dopaminérgicos, como la levodopa). El tratamiento de todos estos pacientes es el mismo. Si hay “desacondicionamiento” debe animarse a los pacientes a que aumenten de manera gradual la actividad física, si es necesario bajo la supervisión de un fisiotera-peuta. En la mayoría de los pacientes que no presentan insuficiencia cardíaca puede autorizarse la ingesta libre de sal. Cuando se está acostado, levantar la cabeza de la cama en pasos de 10 a 15 cm ayuda a mejorar la hipotensión postural, ya que con esta maniobra se estimulan los reflejos autónomos y la retención de líquidos. Si es posible hay que eliminar los fármacos responsables de la hipotensión. A los pacientes hipertensos tratados con un diurético se le puede cambiar por un calcioantagonistas, un IECA o un betabloqueante, ya que estos últimos muestran una menor incidencia de hipotensión postural al administrarse solos. Hasta que la hipotensión postural mejore hay que recordarle a los pacientes que cambien de posición muy despacio para dar tiempo a que actúen los mecanismos compensadores. También se les puede aconsejar que al estar de pie pongan rígidos los músculos de las pantorrillas, con lo que disminuirá la acumulación de sangre en las piernas.

Las causas más raras de hipotensión postural son enfermedades del sistema nervioso autónomo, tanto el central (p. ej., enfermedad de Shy-Drager o enfermedad de Parkinson) como el periférico (p. ej., diabetes, amiloidosis). Estos pacientes deben ser evaluados por un neurólogo especializado en estas enfermedades. Además de las medidas mencionadas con anterioridad, en estos casos el tratamiento es también el de la enfermedad subyacente. En los casos

graves a veces se precisa administrar tabletas de sal y flu-drocortisona.