Hipopituitarismo: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La hipofunción de la hipófisis es un trastorno raro que puede ser parcial o completo (panhipopituitarismo). Está causado por diversos procesos que pueden afectar a la misma hipófisis directamente (hipopituitarismo primario) o al hipotálamo (hipopituitarismo secundario) (tabla 124.2).

Manifestaciones clínicas

Los niños pueden presentar trastorno del crecimiento y pubertad tardía. En los adultos es típica una presentación clínica que consiste en una gama confusa de problemas psicológicos, trastornos familiares o sociales y molestias somáticas multisistémicas que son debidas a las deficiencias hormonales y a la enfermedad subyacente que causa el hipopituitarismo. Las molestias que con mayor frecuencia refieren estos pacientes son: fatiga, pérdida de peso, piel seca, trastornos menstruales y disfunción sexual. Los síntomas pueden aparecer tanto de manera brusca (síndrome de Sheehan) como lenta (adenoma hipofisario no secretor de crecimiento lento). La pérdida parcial de la función hi-pofisaria puede simular también una insuficiencia primaria del órgano diana. El panhipopituitarismo tiene evolución letal. Los pacientes presentan un aspecto pálido, síntomas crónicos y pérdida de los caracteres sexuales secundarios. En el hipopituitarismo secundario puede existir galactorrea. La falta de producción de hormona antidiurética (ADH) ocasiona polidipsia y poliuria.

Diagnóstico

Si se estudia al paciente de manera global, el diagnóstico lo sugiere la historia clínica y la exploración física. La confirmación del diagnóstico se realiza mediante la determinación simultánea de los niveles séricos de las hormonas hipofisarias y de las hormonas de los órganos diana.6 La exploración de elección para valorar el hipotálamo y la hipófisis es la RM con gadolinio.

Tratamiento

El tratamiento es el del proceso causal subyacente junto con la administración de las hormonas propias del órgano diana (tabla 124.3). Para prevenir la aparición de una crisis suprarrenal aguda, debe corregirse la deficiencia de gluco-corticoides antes que la deficiencia de hormonas tiroideas. Puesto que no existe trastorno en la secreción de aldoste-rona, resulta innecesario administrar mineralocorticoides. Las hormonas sexuales pueden comenzar a administrarse una vez que el paciente presente un estado eutiroideo, aunque para eliminar la esterilidad es preciso administrar go-nadotropinas. En los niños debe administrarse GH. En los adultos, a corto plazo la administración de GH reduce la grasa corporal, aumenta la masa muscular y la densidad ósea y mejora la tolerancia al ejercicio físico; en cambio, no se han valorado aún las ventajas de este tratamiento a largo plazo. Estos pacientes deben llevar siempre encima alguna placa que identifique su trastorno.

Síndrome de la silla turca vacía

En este síndrome, la hipófisis está aplastada contra el hueso subyacente por el espacio aracnoideo que, por razones desconocidas, se hernia hacia el interior de la silla turca. Puesto que la glándula no está destruida, existe una escasa o nula disfunción hipofisaria. En ocasiones el trastorno es un hallazgo radiológico accidental. Si está indicado, pueden realizarse controles clínicos o determinaciones periódicas de los niveles hormonales hipofisarios.