Hipoglucemia: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

Clínicamente, los trastornos hipoglucémicos no se asocian con el tratamiento de la diabetes mellitus y se caracterizan por la llamada “tríada de Whipple”: a) un bajo nivel plasmático de glucosa; b) síntomas de neuroglucopenia, y c) mejora de los síntomas tras la ingesta de hidratos de carbono.24 En los pacientes aparentemente sanos, las posibles causas son: fármacos (salicilatos, quinina, haloperidol, pentamidina, sulfamidas, por sobredosis intencionadas, accidentales o por error de prescripción), insulinoma, factores facticios (profesionales sanitarios) y el ejercicio físico intenso. En los pacientes aparentemente enfermos, las causas son, entre muchas otras: hipopituitarismo, deficiencia aislada de GH, enfermedad de Addison, sepsis, insuficiencia renal, inanición, anorexia nerviosa y glucogenosis. Algunos autores no consideran entidades clínicas la llamada “hipoglucemia funcional”, “hipoglucemia de la diabetes precoz” e “hipoglucemia alimentaria”.

Manifestaciones clínicas

Los síntomas de la hipoglucemia se deben a dos principales procesos: una respuesta adrenérgica (que habitualmente aparece en primer lugar, cuando comienzan a disminuir los niveles séricos de glucosa) y una disfunción del SNC

(que suele aparecer más tarde, ante niveles de glucosa en sangre más bajos). Los síntomas y signos adrenérgicos son ansiedad, sensación de hambre, sensación de calor, náuseas, palpitaciones, temblores, palidez y sudación. Los síntomas y signos de neuroglucopenia son mareo, diplopía, visión borrosa, incapacidad para concentrarse, amnesia, confusión, cambios de conducta, convulsiones y coma. La historia clínica que refiere el paciente sobre los síntomas en relación con las comidas y la recuperación tras la ingesta de hidratos de carbono puede aportar al médico información o, por el contrario, confundir aún más el diagnóstico.

Diagnóstico

Puesto que muchos pacientes acuden al médico con síntomas vagos o con un autodiagnóstico de “hipoglucemia”, un primer paso fundamental es determinar la existencia de una relación entre los síntomas y los niveles plasmáticos de glucosa. Aunque lo que constituye un valor “bajo” de glucosa en plasma es aún un tema debatido, clínicamente pueden considerarse anormales las cifras inferiores a 50 mg/dl en los varones, a 45 mg/dl en las mujeres y a 40 mg/dl en los niños. Lo ideal es disponer de una muestra de plasma y determinar el valor de la glucosa en el mismo momento en que el paciente presenta los síntomas, pero muchas veces esto resulta impracticable. Puede enseñarse a algunos pacientes cómo deben determinar los niveles de glucosa en sangre en su domicilio y cómo deben llevar un diario en el que vayan anotando los síntomas, las cifras de glucosa y las respuestas tras la ingesta de hidratos de carbono. Si un paciente presenta la tríada de Whipple, debe sospecharse un trastorno hipoglucémico. En los pacientes que presentan síntomas vagos tras las comidas, pero no asociados a hipoglucemia, se habla de “síndrome posprandial idiopáti-co”. La prueba diagnóstica clásica del trastorno hipoglucé-mico es el ayuno supervisado durante 72 horas. La prueba de tolerancia a la glucosa a las 5 horas no tiene valor diag-nóstico.24 En la prueba de ayuno de 72 horas se permite al paciente que ingiera sólo bebidas sin calorías ni cafeína y también se interrumpen todos los fármacos que esté tomando. Se determinan cada 6 horas los niveles plasmáticos de glucosa, insulina, péptido C y proinsulina hasta que la glucosa plasmática sea de 60 mg/dl o menor; después, las determinaciones se realizan cada 1-2 horas. La prueba se finaliza cuando se observa la aparición en plasma de hipo-glucemia y el paciente presenta síntomas de hipogluce-mia. La ausencia de los síntomas o signos típicos descarta el diagnóstico de trastorno hipoglucémico. Así mismo, el hallazgo de un solo valor bajo de glucosa en plasma es insuficiente para realizar el diagnóstico.

Tratamiento

El tratamiento es el de la causa subyacente. En ocasiones simplemente es necesario explicar al paciente lo que le ocurre y aconsejarle que realice ingestas de alimento frecuentes. Los pacientes que hacen ejercicio físico intenso necesitan a veces ingerir el día anterior una “sobrecarga de hidratos de carbono” y tomarlos también mientras realizan el ejercicio. A veces es necesario ajustar las dosis de algunos

fármacos. En los alcohólicos es necesario un tratamiento específico. Los pacientes con hipoglucemia facticia requieren atención psiquiátrica. Los insulinomas son raros (aproximadamente 4 por millón de personas y año) y requieren un tratamiento quirúrgico.

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