Hipertensión pulmonar y cor pulmonale: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La etiología de la hipertensión pulmonar es múltiple.19,20 Su causa puede ser conocida o desconocida, y puede ser progresiva o episódica. Obviamente, la forma progresiva es más devastadora y finalmente conduce a la muerte. Habitualmente se debe a una enfermedad sistémica (es decir, es-clerodermia, fibrosis pulmonar progresiva, granulomas, enfisema), a cirugía, a embolización con la pérdida resultante de grandes áreas de tejido pulmonar, o a una hipoxia alveolar persistente. La forma episódica es más frecuente y no suele asociarse a hipertensión pulmonar durante las fases tempranas. A menudo se observa en la hipoventilación alveolar transitoria. Sea cual fuere la causa, la hipertensión pulmonar persistente provoca el cor pulmonale o la insuficiencia cardíaca derecha.

Presentación clínica

El paciente con hipertensión pulmonar suele presentar disnea, angina y síncope.19,20 En la exploración física, el paciente puede mostrar soplos debidos a la insuficiencia tri-cuspídea y pulmonar. Es frecuente auscultar un P2 intenso, así como observar un latido sistólico paraesternal izquierdo. El ECG es compatible con una hipertrofia del ventrículo derecho.

Diagnóstico

La evidencia en la radiografía de tórax consiste en una vascularización pulmonar florida, con un crecimiento asociado de las cavidades derechas. En el cor pulmonale son evidentes los signos de insuficiencia cardíaca derecha: edema periférico, hepatomegalia, distensión venosa yugular y un ritmo de galope.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial de la hipertensión pulmonar incluye la estenosis mitral y la insuficiencia mitral así como la estenosis o insuficiencia aórtica, que provocan un flujo retrógrado aumentado.

Tratamiento

El paciente debería ser sometido a una dieta con bajo contenido en sal. Se administra oxígeno de forma continua para reducir la hipertensión pulmonar (quizás el sentido común dicta que es correcto lograr un valor de PO2 de 70 mmHg), furosemida y otros diuréticos para reducir la congestión pulmonar extravascular, y broncodilatadores y vasodilatadores para reducir la presión arterial pulmo-nar.19,20

Prevención

Deben identificarse precozmente las enfermedades pulmonares y sistémicas que aumentan el riesgo de hipertensión pulmonar.