Hipertensión pulmonar: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

No existe una definición hemodinámica unánime para la hipertensión pulmonar; no obstante, el National Institute of Health Primary Pulmonary Hypertension Registry de EE.UU. exige como criterio de inclusión una presión pulmonar media superior a 25 mmHg en reposo y a 30 mmHg durante el ejercicio. La hipertensión pulmonar aparece cuando la hipoxia y la acidosis resultantes de las alteraciones fisiológicas locales favorecen la vasoconstricción y elevan la presión pulmonar. Sin duda, este y otros mecanismos contribuyen a la hipertensión pulmonar secundaria a procesos como la extirpación quirúrgica del tejido pulmonar, la comunicación interventricular, la insuficiencia cardíaca izquierda, el síndrome de obesidad-hipoven-tilación, la valvulopatía mitral, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el asma bronquial, la tromboembolia crónica y la fibrosis intersticial.27,28

La hipertensión pulmonar primaria se diagnostica cuando no se encuentra otra causa que justifique la elevación de la presión en la arteria pulmonar. Los pacientes con este trastorno presentan al inicio de la edad adulta disnea de esfuerzo, dolor torácico y síncope.29

Las radiografías de tórax pueden mostrar una “poda vascular” (trama vascular disminuida) con aumento del calibre de la arteria del lóbulo inferior derecho o de la distancia transhiliar entre las arterias pulmonares. El ECG puede mostrar desviación derecha del eje eléctrico o hipertrofia ventricular derecha. A menudo las dos pruebas son normales. La ecocardiografía puede proporcionar estimaciones de las presiones sistólicas del ventrículo derecho, aunque en general se precisa el cateterismo cardíaco para el diagnóstico. Las gammagrafías de ventilación-perfusión ayudan a diferenciar la hipertensión pulmonar primaria de la secundaria.30

El diagnóstico de hipertensión pulmonar obliga a buscar y tratar otras causas secundarias del trastorno. El objetivo terapéutico consiste en prevenir el cor pulmonale. El enfermo debe abandonar el tabaco. Se ha demostrado que los calcioantagonistas mejoran las presiones en la arteria pulmonar y la supervivencia de los pacientes con hipertensión pulmonar primaria.31 Se cree que la anticoagulación evita las microtrombosis, que pueden favorecer la progresión. Se ha constatado asimismo que la warfarina prolonga la supervivencia.31,32 El trasplante de pulmón o de corazón-pulmón resulta idóneo en algunos enfermos.32