Hepatitis crónica: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La hepatitis crónica se caracteriza por la elevación persistente de las enzimas hepáticas durante al menos 6 meses. Aparte de la etiología alcohólica, la mayoría de los casos de causa conocida se deben a la infección por el VHB o el VHC. Casi la totalidad de los demás casos de hepatitis crónica están ocasionados por fármacos. Otras causas más raras son la enfermedad de Wilson, la deficiencia de a1-an-titripsina y las enfermedades autoinmunes.

Clasificación

Para realizar una valoración y clasificación precisas de la hepatitis crónica se necesita biopsia hepática. Los hallazgos biópsicos pueden variar desde una hepatitis crónica B o C leves (antes denominada hepatitis crónica persistente) hasta una hepatitis crónica grave con fibrosis y cirrosis activas. Sin embargo, incluso tras realizar una biopsia resulta difícil clasificar la hepatitis de un paciente.

Manifestaciones clínicas y diagnóstico

Los pacientes con hepatitis crónica activa suelen presentar muchos de los síntomas propios de la infección aguda, como fatiga, síntomas gastrointestinales y manifestaciones extrahepáticas (artralgias, artritis, neuropatía y exantema cutáneo). La exploración física también muestra signos similares junto a los que aparecen los debidos a la cirrosis, como ictericia, arañas vasculares, ascitis, edema periférico, hepatosplenomegalia y encefalopatía. Algunos pacientes presentan sólo fatiga leve con anorexia. La hepatospleno-megalia puede estar presente o ausente. Es raro encontrar otros signos clínicos.

Hepatitis B crónica

La infección aguda por el VHB evoluciona a crónica en el 6 % al 10 % de los pacientes adultos. Además desarrollan

infección crónica hasta un 90 % de los recién nacidos y lactantes y hasta un 20 % de los niños con infección aguda. En EE.UU., más de un millón de personas presentan positividad persistente del HBsAg e infección crónica. De ellos, mueren cada año unos 5.000 a causa de cirrosis o de carcinoma hepatocelular. El desarrollo de una infección crónica parece ser menos probable después de una infección aguda asociada a múltiples manifestaciones clínicas y, en cambio, más probable cuando la infección permanece asinto-mática. La infección crónica por el VHB evoluciona a cirrosis en el 25 % al 30 % de los pacientes y es un factor de riesgo respecto al carcinoma hepatocelular. Si el HBsAg es positivo en dos determinaciones durante más de 6 meses tras la resolución de una infección aguda, existe una elevada probabilidad de que el paciente desarrolle una infección crónica.5

Hepatitis C crónica

Comparada con los otros tipos de hepatitis vírica, la infección aguda por el VHC origina con mucha más probabilidad una infección crónica activa posterior y, además, posiblemente es un factor de riesgo más importante respecto a la aparición del carcinoma hepatocelular que la infección crónica por el VHB. Así, desarrollan una infección crónica por el VHC hasta el 50 % de los pacientes con infección aguda por este virus.9 La evolución clínica de estos pacientes con frecuencia resulta progresiva y de un 10 % a un 20 % presentan cirrosis. Los factores de riesgo de la infección crónica y de la progresión rápida hacia la cirrosis son la edad avanzada y el haber presentado una infección aguda asintomática. En estos pacientes, la detección del estado crónico se complica por dos hechos: el típico aumento y descenso de los niveles séricos de transaminasas y el retraso en la seroconversión (los anticuerpos anti-VHC tardan hasta 6 meses en aparecer).

Hepatitis D crónica

Al igual que en la infección aguda, el VHD puede evolucionar a infección crónica sólo en presencia de una infección crónica simultánea por el VHB. La infección por el VHD suele asociarse a hepatopatía activa y, en estos pacientes, la progresión a cirrosis e insuficiencia hepática es mucho más frecuente que en la infección crónica por el VHB.15

Otras formas de hepatitis crónica

La deficiencia de a^antitripsina se asocia a una forma leve de hepatitis crónica activa y se diagnostica comprobando la ausencia de ai-globulina en la electroforesis de las proteínas. La enfermedad de Wilson puede ocasionar una forma de hepatitis crónica activa antes de la aparición de sus características manifestaciones neurológicas y su diagnóstico se realiza determinando el contenido hepático de cobre tras una biopsia con aguja. Las enfermedades genéticas o au-toinmunes también pueden ser factores causales en muchos pacientes que no presentan otras etiologías demostrables.

Tratamiento

El tratamiento de elección de la infección crónica por el VHB o el VHC es el interferón a-2b. Puesto que se trata

de un fármaco de elevado coste económico, con efectos secundarios y dado que en estos pacientes debe realizarse una biopsia hepática, con frecuencia lo administran especialistas con experiencia en su uso. Responden al tratamiento aproximadamente un 30 % al 40 % de los pacientes con infección crónica por el VHB, así como un 40 % al

50 % de los pacientes con infección crónica por el VHC o el VHD.7,17,18